sábado, 21 de septiembre de 2013

En Pucallpa, descansando.
TIEMPO DE DESCANSO
            En una ocasión nos quedamos en Purús por 5 meses y es complicado que nuevamente nos volvamos a quedar un tiempo así. Normalmente nos quedamos entre 2 y 3 meses y luego salimos a Pucallpa a tomar un nuevo respiro. Mientras estamos allá tratamos de avanzar en nuestras responsabilidades, pero llega el momento en el que nos sentimos un poco incómodos. ¿será tiempo de tomar un respiro?
            Ni bien llegamos a Purús, hay cosas que nos incomodan por el mismo estilo de vida que llevamos allá, que es distinto al de la ciudad. Eso dura un par de semanas más o menos. A ese tiempo le hemos llamado “mini choques”. Nos sentimos inconformes con lo que nos falta y lo que deseamos tener y no tenemos. Gracias a Dios ese tiempo pasa y luego nos estabilizamos.
            Sin embargo, pasados unos meses de estar en el campo misionero, esas incomodidades retornan y muchas veces se plasman en discusiones, impaciencia, inquietud… sucedió un día de esos que era domingo y los domingos nosotros cerramos el cerco del terreno con cadena y candado para que nadie entre y nos dejen en nuestro tiempo con Dios. Los Mastanawas ya saben que ese día es para Dios, también lo hacemos porque otras personas nos buscan para cosas que no son urgentes, en especial los niños que siempre vienen a pedir fruta.
            Mientras estábamos en la casa, comenzaron a gritar desde el cerco, eran vecinos que nos pedían medicinas… Resolvimos el asunto. Luego otras personas vinieron para pedir otras cosas que ahora no recuerdo. Nosotros ya nos estábamos incomodando. Finalmente de un momento a otro vino un amigo mastanawa y se apareció en la puerta de la casa con una gran sonrisa. Le pregunté: ¿Cómo entraste?. Me respondió: Por encima del cerco…
            Para ellos es normal pasar cercos porque saben muy bien subir a los árboles. Ahora, nosotros entendimos que nuestras impaciencias y nuestras turbaciones son señales de que necesitamos un descanso. Muchas veces nos sentimos mal, pensando que somos un mal ejemplo como misioneros por nuestras debilidades, pero con la experiencia que tenemos nos damos cuenta de que somos seres humanos como cualquier otro; por lo tanto también necesitamos de un tiempo de respiro.
                                               Y tú… ¿necesitas un descanso?
 

Viajando por el rio Purús
STOP: ora y actúa
            Hay momentos que de repente se vuelven apremiantes, urgentes, que nos piden tomar una decisión ya, y nos envolvemos en dudas sin saber qué hacer. Recuerdo estas propagandas en la TV. que anuncian productos que tenemos que comprar porque si no la felicidad nos será ajena. Su lema es: ¡compra ya! ¡compra ya! ¡cooompra ya! Como nuestra sociedad está invadida de soluciones rápidas para todo, entonces muchas veces nos vemos influenciados a tomar la decisión ya.
            Recuerdo que, cuando nos encontrábamos en el río Purús, visitando las comunidades mastanawas una por una, llegamos a Katay, una de las principales comunidades que se enorgullecen de ser puramente mastanawas, sin mezcla. Años atrás esta comunidad era una de las más grandes entre todas las comunidades de Purús, incluidas todas las etnias que hay por esos lugares. Cuando encallamos en el puerto de Katay, no había gente para recibirnos, pero de pronto se acercaron unos niños y al preguntarles por sus padres, ellos no respondían, algo estaba mal.
            Conversando con nuestro motorista del bote, él nos dejó a nuestra decisión el entrar o no a la comunidad, Yo no sabía qué hacer. Creo que, en particular con los mastanawas, uno debe tener mucho tino porque ellos son muy rebeldes, les gusta la pelea, el alcohol, los pleitos… En ese tiempo todavía no nos conocían muy bien.
            Bueno, entonces me detuve, hice una oración muy corta: “Espíritu Santo, guíame”. Luego, tomé la decisión de no entrar en la comunidad y pasar a la siguiente donde nos quedamos. En esa misma comunidad nos contaron que en Katay estaban tomando bastante y estaban borrachos.
            Qué sencillo es hacer una pequeña oración en un momento apremiante, pero su implicancia es mucha porque muestra tus dudas, muestra tu dependencia de Dios y muestra que necesitas ser guiado por Él.
¿Qué tanto cuesta hacer una oración corta?
 
 

jueves, 8 de agosto de 2013


BENDICIONES DEL EMBARAZO

            Mi querida esposa ya está llegando a los siete meses de embarazo y lo estamos pasando en Purús con los Mastanawas. Son experiencias nuevas que nos emocionan y bendicen. Por ejemplo en la noche cuando nos vamos a descansar charlamos un poco con Tiago (Santiago es el nombre del bebé) y él nos responde con algunas pataditas, en realidad durante el día está haciendo sentir su presencia en la familia.
            Hay dos bendiciones que hemos recibido de Dios a partir de la presencia de Tiago en nuestras vidas. Una es que antes de saber el sexo del bebé me inclinaba por una mujercita y luego que nos enteramos que era Tiago, le comencé a preguntar a Dios  cuál era su propósito al enviarnos  un varón. Estas semanas en Purús Dios nos respondió y nos dijo: “Les estoy dando la oportunidad de formar a un jefe de familia”. Esta respuesta bastó para motivarnos y posar nuestra confianza en Dios.
            La segunda bendición es que al enterarse las mastanawas del embarazo de Noemí, ellas vienen y su actitud es distinta, se acercan como si fueran nuestros familiares, como si ya habría algo en común. Conversan, ya quieren ponerle su nombre en mastanawa, nos bromean y nos dicen que él hablará más rápido su lengua… están bien cercanos a nosotros y eso nos bendice.
            Muchos nos dijeron que nos quedáramos en Lima o Pucallpa por el embarazo, pero decidimos venir a Purús para estar más cerca a los indígenas mastanawas, porque son  por ellos que dejamos todo atrás, incluso comodidades, y Dios es quien nos guarda.
 
 

MUJERES Y ALGO MÁS

            En el asunto de venderles sandalias ocurrió algo muy interesante que nos sorprendió y tienen como agentes principales a las mujeres mastanawas.

            Muchas personas se acercaron para comprar las sandalias, dentro de los que venían, mas no compraban, estaban los varones, en este caso los padres mastanawas. La mayoría que compraban eran mujeres y si no podían comprar retornaban otro día para adquirirlas. Nos pareció interesante que la mayoría de las mujeres  vela más por las necesidades de sus hijos y esto no solamente con las sandalias, si no también cuando compran sal y jabón. También ocurrió que los pocos padres que compraban lo hacían llevando las más baratas y las madres llevaban las más caras y las más hermosas, ¿Por qué?

            Hubo en especial una mamá que está entre las más pobres y cuando vino a ver las sandalias le gustaron mucho que dijo que iba a retornar otro día. Pasaron los días y retornó con su esposo y llevaron para todos sus hijos. Intrigado yo le pregunté de dónde había sacado dinero, y respondió. “ewe fede yodoa” (mi marido ha trabajado). Esa respuesta para nosotros fue un premio, porque eso es lo que queremos desarrollar en ellos, que desarrollen los potenciales que Dios les dio porque son su creación máxima.
 
 
LAS SANDALIAS QUE DIGNIFICAN 
            Gracias a la Iglesia ACyM de Miraflores-Lima que donó más de 400 sandalias para los Mastanawas del Purús. Como normalmente ocurre, pagar el flete es uno de los inconvenientes, primero porque es caro y segundo porque se hace dificultoso encontrar vuelo. Estas sandalias están siendo una bendición para ellos, pero nuestra intención es no crear dependecia en ellos (más de lo que ya tienen), así que decidimos hacer algo nuevo.
            Pusimos precios a las sandalias desde 1 sol hasta 4 soles. En realidad precios simbólicos que tienen la función de recuperar el flete (esta vez lo pusimos nosotros) y más que todo desarrollar en ellos el esforzarse para conseguir para sus necesidades. Aunque esto es algo harto conocido en la cultura de los mestizos, pero para los Mastanawas no es tanto así, debido a que generalmente todo el apoyo que reciben, desde hace años, son regalos que generó en ellos el no valorar lo que reciben y hemos percibido que en su cosmovisión el mestizo o gringo tiene la obligación de darles lo que ellos piden.
            En un inicio pensamos que se iban a molestar, pero les hablamos que necesitamos recuperar el flete (Pago por exceso de peso) y por eso estamos cobrando. Algunos de ellos nos dijeron que en Puerto Esperanza no hay modelos como los que trajimos y que deseaban comprarlo pero que no tenían dinero. Nosotros íbamos a esperar. Los días siguientes comenzaron a venir principalmente mujeres para comprar y cuando ya no les alcanzaban dijeron: “voy a regresar, sepáramelo”.  Vinieron más y más personas, algunas con su pescadito o yuca para cambiar. Con mi esposa notamos algo distinto que no habíamos visto antes.
            Cada vez que les damos medicina o invitamos algo de comer, o sea cuando les damos algo que ellos nos piden, se retiran sin ningún tipo de agradecimiento, como si no hubieran recibido nada, pero cuando vienen a comprar las sandalias ellos vienen con un rostro de decisión y se retiran como si hubieran logrado algo, con rostros de “yo pude comprarlo”.
            Estamos seguros que no es la solución, ni tampoco estamos descubriendo la pólvora, pero son pasos que ayudan a que ellos mismos se dignifiquen y eso cuenta. Como alguien dijo por allí: “si es para sumar, bienvenido sea”.
 
 

jueves, 1 de agosto de 2013

Nuestro gallo Pinto en Purús

EL LIDERAZGO DEL GALLO PINTO

            Aunque ya nos robaron varias veces nuestras gallinas, nosotros seguimos perseverando en la crianza de estos animalitos que son bien simpáticos. Nuestra finalidad es tener huevos para comer y también comer un estofado, un caldito… etc. En Purús esto es un privilegio. Lo interesante de esto es que tenemos un gallo que Noemí lo bautizó como “Gallo Pinto”. Aunque les resulte no creíble, el gallo hace caso a su nombre.

            Cada vez que echo una miradita por la ventana de la casa, allí está Pinto bien vigoroso, colorido, líder, altanero… todo un rey (de gallinas). Llegó a tener 3 gallinas, una la robaron y quedaron dos. Las dos empollaron y tienen en total 15 nuevos integrantes en la familia.

            Nuestro Gallo Pinto se comporta como todo un buen padre y líder. Cada vez que encuentra algún alimento llama a las gallinas y a los pollitos, mientras ellos comen, el Gallo Pinto levanta la cabeza y se mantiene atento. Luego, toma el liderazgo y los lleva por otros lugares para buscar alimento, buscar sombra, tierra seca, agua… en fin él sabe donde encontrar todo lo que su familia necesita. Pero los peligros siempre asechan para la familia ovípara. Merodeando están los camaleones, el halcón, el águila, el buho y el gallinazo que siempre quieren comense su alimento o a los pollitos más pequeños.

            Cierto día toda la familia estaba comiendo y de pronto vino en vuelo razante un gallinazo, dos gallinazos y más, pero de inmediato Pinto se les cuadró y defendió a su familia, saltó y valientemente se enfrentó a todos los gallinazos. No había visto esto antes, pero Pinto defendió a su familia de los gallinazos que se fueron vencidos. ¡Qué ejemplo de Padre!

            Creo que viendo el ejemplo del Gallo Pinto muchos padres debemos de aprender de cómo ser mejores líderes y mejores padres ¿o no?
Tumbo a lado de un limón y una papaya.

EL TUMBO GIGANTE

            Un día unos vecinos indígenas nos regalaron un fruto muy grande y nos dijeron que era “Tumbo”. Los tumbos que nosotros conocíamos eran apenas  la mitad de la palma de la mano, pero este que nos habían traido era dos veces más grande que la palma de la mano. Realmente sorprendente, nunca vimos un tumbo tan grande. Nos vino a la mente los frutos de la tierra prometida.

            Mi querida esposa como siempre juntando semillitas de todo lo que tenga semilla, no desaprovechó la oportunidad y sacó las semillas del tumbo gigante, las plantó junto a nuestro tanque de agua y poco a poco comenzaron a germinar. En realidad aquí en Purús botas pepa de mango y a las semanas ya está creciendo la plantita, lo mismo con la guaba,  y otros frutos.

            Nuestra plantita de tumbo rápidamente va creciendo y sus ramas son bien largas que ya están trepando la estructura del tanque de agua. Esta última vez que entramos a Purús, después de estar en Lima por el congreso misionero, nos dimos cuenta que había cantidad de ramas, desordenadas y tiradas por los suelos. Entonces, una tarde comenzamos a ordenarlo y vimos que por las ramas sale unos ganchitos que hace que la rama se sujete pero bien fuerte, aunque las ramas son bien delgadas, se sujetan de lo que encuentren. Nos resulta sorprendente que esas ramitas sostengan a tremendo fruto, el tumbo. Que hermosa que es la naturaleza que ya tenemos el primer tumbo y está bien sostenido por las ramas.

            Pensaba en nuestra relación con Dios. Nosotros somos como las ramas débiles, pero si nos sostenemos con gran fuerza en Dios, nuestros buenos frutos serán inevitables.
Ronsoco(foto bajada de internet)
LEISHMANIASIS II
            Tiempo atrás publicamos una historia sobre un amigo nuestro en Purús que padecía de leishmaniasis y ahora… continuaremos la historia.
Resulta que nuestro amigo que nos ayudaba como motorista el primer año de misioneros, no quiso hacer el tratamiento para sanarse. Ese tratamiento consta de 20 ampollas aprox. y son todos los días. Creo que eso lo asustó y no se apareció por buen tiempo.
            Después de algún tiempo lo vimos y le preguntamos sobre sus heridas  de UTA y nos dijo que se estaba curando con “hueso molido de Ronsoco”. Mi sorpresa fue tan grande que pensé que se iba a infectar más, pero vi las heridas y estaban comenzando a desaparecer, incrédulo yo, pensé que seguía otro tratamiento paralelo, pero no era así, de todas formas decidí hacerle seguimiento, la realidad es que las heridas estaban desapareciendo con hueso molido de ronsoco. Por estos días lo vi nuevamente y ya está sano totalmente, ¡Increíble!
            Me pregunto: ¿De dónde salió este tipo de curación? Muy complicado dar una respuesta, pero como esta hay más curaciones propias de zonas apartadas.  Hemos experimentado que el jugo de un fruto llamado kashou sana la gastritis, las hojas de un fruto cura los cálculos renales, otras hojas incluso puede salvar a la persona picada por una vibora venenosa y… la lista continua.

 

jueves, 16 de mayo de 2013



REGALOS DE NAVIDAD EN MARZO

                                  La iglesia Alianza de San Miguel mandó regalos para todos los niños mastanawas y por diferentes motivos llegaron a Purús en el mes de marzo y comenzamos a entregarlos en el mismo mes. Recorrimos la mayoría de las comunidades entregando los regalos y aprovechando en llevar medicinas para los enfermos.
                                    Fueron viajes en lluvia, sol fuerte y pedí el apoyo de algunos mastanawas. Lo interesante de esto fue un cambio de actitud de los mastanawas. De desinteresados pasaron a ser más atentos con nosotros y no solo para el momento de los regalos, sino que aún se mantienen así. Mi querida esposa me dice que “probablemente están así porque se les regaló algo que ellos no pidieron”. Lo que pasa es que cuando alguien nos pide algo fuera de lo que es medicinas o ayuda para niños o ancianos, no le damos así nomás. Entonces, esto genera rechazo de su parte hacia nosotros. Pero ahora no nos pidieron regalos para sus hijos y se los dimos, como resultado tenemos a los mastanawas más atentos, cordiales y con deseos de ayudarnos.
                                Expresiones por demás alegres son las que ellos mostraron, también frases como:
              - “Hermano, nunca hemos recibido regalos”,

             - “¡Ni los mestizos tienen estos regalos!”,

             - “Voy a guardar para que no me roben”,

             - “ya tengo mi primer calzoncillo”,

             - “Ahora mi hermanito me va a quitar”,

              - “Creo que nunca más me regalarán así”...
                           Cuántas otras frases más que mostraban algo que nunca antes vivieron, sus rostros de alegría, sorpresa y en algunos casos no sabían qué decir. En fin… Gracias a todos los hermanos que ofrendaron 150 regalos para todos los niños mastanawas.


LA IGLESIA DEL DIABLO

(caricatura)
                     Los días de semana santa me fui a la comunidad de Bola de Oro para tener tiempos con ellos. Nos fuimos a cazar, pescar, jugamos algo de futbol (jugué después de varios años) y por las noches nos pusimos a charlar con los mastanawas. Una de esas noches me pidieron que les explicara por qué se dice semana santa. Entonces les conté la historia de los últimos días de JESUCRISTO; su pasión, muerte y resurrección. Cuando se trata de historias ellos son todo oído.
                      Aunque yo no planifiqué el contar esta historia, hice todo lo posible para que sea entendible e introduje algunas palabras y frases en lengua mastanawa que ya domino. Lo interesante de esto es que todas las noches querían una historia, entonces decidí contarles la misma historia con otros matices para que comprendieran mejor. Algunos  que ya se acordaban de la historia comenzaron a adelantarse a lo que yo contaba, señal de que habían captado.
                         Una noche, repetí varias veces que Jesús es el Hijo de Dios y que Judas, el traicionero era el hijo del diablo (Jn. 6:70). Me preguntaron: ¿Por qué era el hijo del diablo? Yo les respondí: Porque con su vida misma desobedecía a Dios.
                           Al día siguiente se me acercó uno de ellos y me dijo. Hermano en la ciudad de Santa Rosa (pequeño pueblo brasilero fronterizo con Perú) hay una iglesia del diablo. ¿Por qué? Le pregunté, - porque los que son de esa iglesia dicen que son hermanos pero con su vida desobedecen a Dios, entonces son hijos del diablo- me contestó.
                      Me dio más detalles al respecto y básicamente él ve que asisten a la iglesia, pero se dedican al trago, al engaño, la traición, el abuso hacia los indígenas, el adulterio… etc. El indígena mastanawa no tuvo dudas en afirmar que toda esa gente no son hijos de Dios por más que asistan a la iglesia. Para el mastanawa no hay medias tintas.
                                           ¿Ustedes qué dicen?



LA PROVISIÓN DE DIOS EN FORMA DE UN PEZ ASADO
                 
                    Un día mientras estaba en una de las comunidades Mastanawas, no había qué comer en el desayuno más que yuca y algo de plátano verde. Esto es el alimento básico de los indígenas en la amazonía del Perú, pero no para un mestizo o gringo. Después de comer partimos juntamente con un joven mastanawa que hacía de motorista, fuimos a repartir algunos regalos a los niños de las comunidades cercanas. Cuando ya era hora de almuerzo nos dio hambre y ya faltaba poco para llegar a otra comunidad, entonces me puse a orar y le decía a Dios que estábamos de hambre.

                        De un momento a otro saltó un pez del río y entró en el bote. Esto llamó mi atención, pero como estaba orando ni siquiera lo busqué para verlo. Sucede que a veces entran peces dentro de los botes cuando viajas, especialmente cuando cae una llovizna, pero ese día hacia mucha calor y era como medio día.
                             Cuando ya llegamos a la playa de la comunidad para entregarles sus regalos, me dispuse a bajar y en eso el motorista me dijo: “Hermano, Fo᷉xoba fiwe” – Hermano, lleva tu pescado –. Dentro mío me decía: ¿para qué voy a llevar este pescadito?, pero al verlo detenidamente me di cuenta que era un pez de casi unos 40 cm. Agarré el pescado y lo llevé.
                               Sorpresa que en la comunidad solo había yuca y plátano para variar… pero como tenía mi pescado, lo mandé a asar y como yo sé que las mujeres mastanawas asan de una manera especial, le dije a la “chichi”  - Abuelita -  que nos lo prepare. Ese día comimos uno de los mejores pescados asados en mi vida.
                               Meditando en lo sucedido, agradecí a Dios por las innumerables formas que tiene para suplir nuestras necesidades
 

BASHARO

                          DE BASHAROS Y OTROS ANIMALES MÁS…
                     La última vez que me fui de viaje a la comunidad, lo hice sin mi querida esposa, ya que ella se encuentra embarazada y se quedó en la casa de Puerto Esperanza. Tuve la oportunidad de quedarme varios días y compartir con los indígenas su comida, su juego, su pesca, su caza, etc. Esta última actividad me llama mucho la atención y me agrada el acompañar a los hombres cada vez que van de caza. Aunque no se habla mucho cuando estamos dentro del monte para no ahuyentar a los animales, yo les hago varias preguntas en su idioma para así aprender nuevas palabras que solo las aprendes dentro del monte y cuando vas de caza.
                      Por otro lado, también hemos encontrado diferentes animales los cuales en su mayoría sacian el hambre de los indígenas. Recuerdo algunos animales que me causaron miedo y sorpresa. Por ejemplo un día encontramos una boa de unos 7 metros que había comido algún animal y que estaba soleándose en un pequeño riachuelo. Para mí fue algo que nunca antes había visto y gracias a Dios no nos pasó nada. También encontramos un mono de color blanco que los mastanawas tienen miedo de cazar porque dicen que es el diablo mismo. Un pequeño animal parecido al cui, que se llama añujillo y que cuando mi esposa lo preparó fue algo muy delicioso. En pleno río encontramos un oso perezoso que había quedado atrapado en una rama y que no podía llegar a la orilla. Le salvamos la vida con un palo llevándolo a tierra firme. Encontramos al famoso mono “coto” que cuando grita se escucha a grandes distancias.
                         En mi última salida, mientras caminábamos encontramos huellas frescas de un tigre “otorongo”, cuando esto sucede tenemos mucho cuidado porque el tigre es el único animal que ataca a los humanos. Éramos tres personas y yo estaba al medio, el indígena que habría paso de un momento a otro dijo: ¡basharo!, tigre, tigre. Comencé a temblar pero seguí caminando sin hacer ruido, al acercarnos a un árbol, vimos que el básharo al que se refería el indígena era una cría de tigre, que se subió inmediatamente al árbol, y desde arriba nos comenzaba a amenazar con sus gruñidos. Contemplamos un momento a la cría del animal más feroz de la selva, luego nos fuimos porque probablemente su madre estaba muy cerca.




BAJO EL LAMPARÍN HAY ALEGRÍA

                  En todas las comunidades de la etnia Mastanawa no hay luz eléctrica y por lo tanto uno se va a dormir muy temprano, pero años atrás el gobierno ¿regional o nacional? No sé, implementó paneles fotovoltaicos con su batería para que tengan luz, y también creo que regaló radios de comunicación. Actualmente solo queda la pequeña casita donde se guardaban esos regalos. ¿Qué pasó? Bueno, algunos se imaginarán qué pasó y a otros les animamos a que lean más historias y conozcan más de esta etnia.  (Me parece que en una comunidad todavía hay radio)

                   O sea que ellos tuvieron luz por un poco de tiempo, pero ahora son años los que llevan sin luz de noche más que la luz de la luna.

                 Una de esas noches en la comunidad preparaba mi carpa para descansar y saqué un lamparín a pilas que siempre llevo y lo colgué en un parante que soporta el techo. Terminé de armar la carpa y bajo el lamparín ya se habían instalado los niños para jugar y otros a hacer su tarea. De otras casas vinieron para ver la novedad y nadie se quería mover. Normalmente en la comunidad nos vamos a dormir a las 19:00 o 20:00 Hrs. Pero esa noche ya era las 21:00 Hrs. Y nadie se movía.

              Esa noche fue el inicio para que las demás noches todos se reúnan bajo el lamparín y comiencen hacer varias actividades con el común de estar alegres.

           Me pongo a pensar en cosas simples  que alegran la vida a algunas personas y a otras no porque están acostumbrados a tenerlo como algo común. Un simple lamparín alegró varias noches a la comunidad Mastanawa de Bola de Oro.
¿Hay cosas simples que te causan alegría?
 
 
RUITER
EL NIÑO DE LOS MALES
           El año pasado nos vinieron a comunicar que uno de los niños mastanawas había sufrido unas quemaduras. Por su tipo de quemadura tuvo que ser evacuado a Pucallpa y gracias a Dios poco a poco se recuperó. El mismo niño este año  se cortó con machete el empeine de su pie. Días después sufrió otro accidente; había tablas con clavos en su casa que ellos usan para leña y pisó uno de esos clavos que era de 3 Pulgadas y le traspasó el pie. Lo peor fue que sucedió en el mismo pie del corte con machete. Lo apoyamos y gracias a Dios ya está sano.
 
              La realidad de los niños mastanawas en muchos casos es lamentable. Son pocas las madres que se dedican a sus hijos. La mayoría de las madres delega el cuidado de sus hijos a sus abuelas y esto genera muchas situaciones no favorables para los niños.
                El niño de la historia, Ruiter, no vive con su mamá hace varios meses, cada vez que comienza a estudiar después de un par de meses lo abandona porque no recibe el apoyo adecuado, no tiene padre, su alimentación diaria es un desafío.
                  Pasar la etapa de la niñez es el desafío más grande de su vida. A nosotros nos gustaría ayudar y facilitarles el paso de esta etapa con algunos proyectos como una escuela en Puerto Esperanza dirigido a mastanawas en su propio idioma. Actualmente hacemos visitas periódicas a las familias mastanawas para ayudarlos en su salud, pero hay mucho más que hacer.
                Oramos a Dios por una pareja que trabaje exclusivamente con la salud de los mastanawas.
 

YAWATI Y BAYA

BAYA Y SU DIALECTO

Con mucha ayuda de Dios estamos avanzando en el análisis gramatical de la lengua mastanawa y estamos encontrando características que en el español no hay. Por ejemplo que el verbo va al final de la oración, que usan mucho los sonidos nasales y la misma  palabra según el tono puede cambiar de significado.
Cosas curiosas como: los diminutivos que usan, algunos verbos que agregando un sufijo se convierten en sustantivo, traducciones literales que nos sacan sonrisas: TAKARA “gallina”, TAKARA FEDE “marido de la gallina” (Gallo). El color del sol para nosotros es amarillo pero para ellos es rojo “Oshi”. Nosotros tenemos el verbo cargar, pero ellos tienen varios verbos que indican la acción de cargar según cómo y qué cargas.
Un día mientras elicitaba unas oraciones encontré que la misma oración con una pequeña variante daba como resultado otra pronunciación en el sujeto o en el pronombre. Digamos que un pronombre se pronunciaba sin nasal y el otro sí. Lo curioso es que mi ayudante mastanawa no se daba cuenta de esa diferencia, pero cuando le indiqué, él comenzó a reírse de la manera en la que pronunciaba.
Le dije: ¿Sabías esa diferencia?
Me respondió: No, ja ja ja
Nosotros somos los primeros que se sorprendieron de encontrar estas características de la lengua mastanawa, pero los mismos indígenas también. Algunos de ellos están esperando aprender a leer y escribir en su propia lengua y si todo va bien, tal vez al próximo año lo hagamos con algunas personas, pero aún hay un largo camino que recorrer.
 
 


sábado, 9 de febrero de 2013

                                            EL SAPO VENENOSO

          Hay una costumbre muy remota y es practicada por algunos hombres mastanawas, aún todavía no se ha investigado las consecuencias de esta práctica.
           Un día Keyuni vino de cazar un sajino (chancho salvaje), muy alegre él y toda la familia, nos mostró una de sus manos y en su muñeca habían dos puntos que estaban cicatrizado, ¿qué pasó? – He cazado porque esto me ha dado puntería- respondió.
           Otro día con más tranquilidad le pedí que me contara lo que había sucedido. Dice keyuni, que cuando él ve que falla al disparar a algún animal, o no encuentra nada cuando sale a cazar es porque algo está pasando (en su mundo espiritual), entonces es tiempo de entrar a lo profundo del monte (bosque) para buscar una especie de sapo que tiene veneno en su lomo llamado por ellos “Pohotete”.
            Encuentran al sapo y lo llevan a la comunidad. Una vez en la comunidad la persona que va a practicar el ritual comienza a tomar bastante masato (bebida hecha a base de yuca) o algún otro líquido. Hasta estar totalmente lleno. Cuando ya no puede tomar más líquido agarra una espina y comienza a pásalo por el lomo del sapo, éste suelta su veneno y cuando la espina tiene suficiente veneno, la persona comienza a pincharse en la muñeca muy cerca donde inicia el dedo pulgar. Después de unos minutos la persona entra en un trance y comienza a vomitar todo el líquido que tomó. Según nos cuenta no todos los hombres adultos se atreven a practicarlo, pero los que lo hacen son considerados valientes.
         Al día siguiente Keyuni trajo el sajino, fue después de haber practicado el ritual. Ya son 2 veces que lo hace en su vida y no sabemos si esto tiene algún tipo de consecuencias.
          Si saben algo al respecto nos agradaría su comentario.

Las mujeres y el embarazo.
         Generalmente ocurre que las mujeres mastanawas se embarazan a temprana edad, en algunos casos cuando entran a su adolescencia. Producto de la inmadurez muchas veces se separan de su pareja o tal vez nunca llegan a convivir.
           Sucede también que es un gran desafío para la madre hacer que el bebé sobreviva en sus primeros años de vida ya que es allí cuando se enferman a consecuencia de la falta de higiene, falta de vitaminas y minerales en su alimentación.
           Recientemente nos ocurrió que una mujer mastanawa separada y con dos hijos aceptó una propuesta de trabajo en la ciudad de Pucallpa y dejó todo por aceptar el trabajo. Cuando la madre deja a los hijos, generalmente los abuelos son los que se hacen cargo o algún otro familiar.
        Cuando encontramos a esta mujer mastanawa en Pucallpa, la encontramos estirada en su cama y según ella con dolores en todo el cuerpo ¿qué ocurrió?
        ¿mi  shara me? (¿cómo estás?) le preguntamos y nos respondió que ya hace varias semanas no se levanta, ni tiene apetito y tenía un dolor al costado del vientre. Al día siguiente la llevamos al hospital, le hicieron sus análisis. Diagnóstico: “embarazada” y seguramente por falta de alimentos también tiene anemia.
           Nos contó que la persona que la contrató le dio un adelanto de dinero y también la indujo a tener relaciones sexuales, ella confiada en los métodos anticonceptivos accedió, pero ahora está embarazada…y ¿él lo reconocerá y pagará pensión? Creemos que no.  Ella está esperando un vuelo que la lleve de vuelta a Purús y continuar su vida allá después de su mala experiencia en Pucallpa.
          Surgen muchas interrogantes y malestar hacia aquellas personas que abusan de los más pobres. Desearíamos que tengamos como parte de nuestro equipo a alguna persona o pareja que trabaje con los mastanawas en Pucallpa y que ayude a que la transición de vivir en la comunidad hacia una vida en la ciudad no tenga consecuencias irreversibles y negativas para los mastanawas.


¡Denuncien a los ladrones!
        ¿Qué harías si alguien te roba algo de valor y tú sabes quién es? Lo más probable es que lo denuncies y la policía se haga cargo. Pero si los que te roban son las personas a las que Dios te envió a predicar el evangelio ¿qué harías?
        El año pasado recibimos un bote como ofrenda y en Purús es muy importante tenerlo para viajar a las comunidades. Pero a inicios de este año, nos lo robaron. Sabemos quiénes fueron y sabemos que se lo llevaron a Brasil, según algunas personas nos cuenta que ellos acostumbran llevar los botes para el lado brasilero y venderlo.
       Mi esposa y yo entramos en un dilema porque no sabíamos qué hacer. Ir a reclamarles y perder su amistad, poner una denuncia, decirles que nos paguen, no volver a hablarles,… ¿qué hacer?
        Algunos nos aconsejaban, denunciar a los ladrones, pero con el pasar del tiempo sabemos lo que eso implica entre los mastanawas.
         Nos ponemos a pensar en Jesús quien no tomó la justicia en sus manos si no que lo encomendó a su Padre. Humanamente confieso que no me gusta que me tomen por tonto porque sé que al no decir nada; ellos pueden volver a hacerlo y así burlarse nuevamenteya quelos misioneros no reclaman. Hay situaciones que encontramos en el campo misionero y que nunca antes lo habíamos pasado.

La picadura de raya
        Un par de adolescentes mastanawas nos venían a visitar seguido, especialmente para trabajar en algo y así ganarse una propina. Eso nos parecía correcto para que aprendan a conseguir las cosas trabajando. El problema era que cuando estaban solos sacaban su resortera y comenzaban a matar a las aves, sin otro motivo que practicar la puntería, sinceramente eso nos molestaba, especialmente a Noemí porque a ella le agrada el canto de las aves. Entonces varias veces tuve que decirles que no lo hagan al menos dentro de nuestro terreno, pero no hacían caso. Decidimos ya no darles trabajo al menos por un tiempo. Cuando retornaron hicieron lo mismo y les pedimos que se retiraran del terreno y uno de ellos se rebeló y no quiso salir. Bueno después de algún rato, se retiró pero de mal humor.
        Por varios días pensamos en cómo ganarnos su amistad y lo encomendamos a Dios. Un buen día fuí a visitar a la familia de este muchacho y encontré que toda su familia estaba preocupada y de pena, porque al muchacho le había picado una raya en su pie.
        En época de lluvia es común encontrar rayas a orillas del río Purús, esta le picó con su aguijón en su piel y ocasionó a primera instancia un fuerte dolor, luego el pie se hinchó, sangró y comenzó a infectarse por falta de curación. Agradecí a Dios porque vi que era una gran ocasión para mostrarle el amor incondicional que aprendimos de Cristo. Lo llevamos a casa, le curamos, le dimos pastillas y también le regalamos unas sandalias para que no ensucie la curación, ya que él no tenía ni un par. Así Dios inició una buena amistad con el muchacho gracias a Dios.
El absceso, una infección

Curando el absceso

        Temprano en la mañana vino a buscarnos uno de los ancianos de la comunidad mastanawa de Sinaí, junto con su esposa. Cuando nos comenzó a hablar, vimos que no se podía parar bien, y se quejaba de un dolor en la espalda ¿qué sucedía?
         Nos contó que días atrás le había salido un absceso (acumulación de pus en un tejido orgánico) que en la región de la selva del Perú se le conoce como “chupo”.
        Este absceso tenía la particularidad de que era gigante, es decir, tenía el tamaño fuera de lo normal. Le dimos algunas pastillas para contrarrestar la infección, también le curamos y poco a  poco fue mejorando.
        Parte de la costumbre de algunos indígenas es que cuando ven que ya está mejorando abandonan el tratamiento y eso es lo que ocurrió con el anciano de Sinaí
           Actualmente ya se encuentra mejor pero con algunas cicatrices. Estas infecciones son comunes por varios factores, uno de ellos es que el agua misma es contaminada y hace que sus heridas se infecten. Oramos para que cada comunidad mastanawa tenga su propio pozo de agua limpia. Dios lo conceda.