lunes, 8 de junio de 2015

UNA OPORTUNIDAD PARA EL ÁRBOL DE COCO



El árbol de la historia
En nuestro terreno en Purús, tenemos varios árboles frutales. Por ejemplo, tenemos la famosa guayaba que lo usan en diferentes formas como mermelada, refresco y otros. También tenemos el caimito que es una de las frutas más exquisitas con su pulpa dulce. Tenemos naranja, mandarina, mango chico rico, guaba, y la fruta que es buena para la gastritis, el Cashew.
Tenemos un árbol de coco que es particular y al que le hemos agarrado cariño por la siguiente historia. Cuando llegamos a vivir a Purús, compramos un terreno y casa, entonces cortamos algunos árboles que eran nido de ratas, arañas y demás insectos. Muy cerca de la casa había un árbol de coco pero que no tenía fruto y estaba de color negro. Realmente se abstenía  de tener  buena apariencia, parecía que estaba cansado de vivir y dispuesto a secarse.
Como no tengo mucho conocimiento de árboles frutales, comencé a indagar sobre el coco y tanto indígenas como mestizos me dijeron que ese árbol no dará fruto y es mejor cortarlo y plantar otro. Alguien más experto, me dijo que tiene una enfermedad y por eso está negro.
Entonces, mi querida esposa me dijo que no lo cortáramos y que esperemos un año a ver qué sucede. Durante un buen tiempo ella le regó incansablemente con agua de jabón, lo abonamos con todas las cáscaras de los alimentos, y usamos otros métodos de riego. Cada vez observábamos si había alguna mejoría pero no daba señales, solo sus hojas se volvieron un poco verdes pues el negro estaba en todo lado.
Llegó el tiempo en el que nos ausentamos por casi un año de Purús y al retornar la primera cosa que hice fue mirar el árbol de coco. Sorprendentemente  ese árbol, al que nadie le daba esperanza de ser un árbol frutal útil, ya tenía fruto.
Me pongo a pensar en el ser humano, a veces a algunas personas que toda la vida nos fallaron y que no dan indicios de cambiar, las sentenciamos y para nosotros son caso perdido. Pero seamos pacientes, ayudemos esas vidas con una actitud positiva, no desmayemos en entregar nuestra vida al servicio de los demás y nos podemos sorprender más adelante…  esas personas pueden dar fruto en su tiempo.
 

martes, 2 de junio de 2015

HORMIGAS

 
"Más malas que buenas"
 
Por todo lado que se hable de las famosas hormigas, casi siempre se habla muy bien de ellas. Incluso en Purús, el lugar donde trabajamos hay hormigas que sirven de alimento a las personas y a los animales. Eso es cierto, ya que hay hormigas grandes que en una determinada época del año les salen alas y vuelan y luego caen. Cuando caen los niños indígenas están listos para agarrarlos, juntarlos y llevarlos a la olla. Yo también comí y tiene un sabor nada despreciable. Pero cuando los niños están dispuestos a cogerlas, los gallos y gallinas también entran en el juego, ya que esas hormigas que caen son un alimento favorito para los ovíparos.
Pero las hormigas no están exentas a la regla de los "peros" en la vida...
Pero no todo es color de rosa en la historia de las hormigas.
Hace unas semanas atrás las lluvias en la selva del Perú estaban fuertes y cuando llueve seguido las hormigas comienzan a abandonar sus nidos y comienzan a invadir terreno ajeno: "nuestra casa" en Pucallpa. Al invadir la casa, comenzaron hacer sus caminos en medio de la sala, en el comedor y hasta en los dormitorios. Probamos algunos venenos para hacerlas desistir de no entrar en la casa, pero son muy tercas y tuvimos que sufrir varias picaduras. El asunto se complicó cuando comenzaron a picar a Santiago, nuestro hijo de año y medio. Una de esas noches busqué todos sus nidos pacientemente y los encontré. Rocié combustible para automóviles y se me pasó por la mente el prender fuego, pero como la casa es de madera, y es alquilada, desistí. Al día siguiente desaparecieron.

Cuando llegué a Purús a arreglar nuestra casa, me di con la grata sorpresa de encontrarla llena de las famosas hormigas llamadas "Pukakuro". Los mastanawas las llaman: "Eboshi", traducido es hormiga roja. Son hormigas prácticamente microscópicas que andan por todo lado en millares, y cuando te pica una sola hay un dolor único que no pasa rápido y pareciera que te continua picando una y otra vez.
¿Y si te pican varias?
Contraté a algunos trabajadores de la zona para arreglar la casa y fueron picados en varias oportunidades por las Pukakuro. Uno de los trabajadores pregunto: ¿Por qué Dios creo estos insectos?
Otro respondió: Después que el pecado entró en el mundo el castigo de Dios fue enviar a las pukakuro. Estoy de acuerdo, no hay peor castigo que la picadura de las pukakuro...
 
Hay otras hormigas que les dicen "treinta", ¿Por qué? porque, cuando te pica el dolor dura treinta minutos... en fin, hay muchas más historias de hormigas, pero concluyo en que las hormigas nos dan buen ejemplo de trabajo y perseverancia, pero no romanticemos el asunto.
 
 
 
 

lunes, 13 de abril de 2015



Dos hijos de Lucia
SAÚL, ¡NO TE MUERAS!  
 
Lucía, una mastanawa con muchos hijos y todos varones. Ella vive en una de las comunidades de la etnia Mastanawa en el bajo Purús. Es costumbre en algunas madres indígenas llevar a Puerto Esperanza a sus hijos cuando están enfermos de gravedad. A veces se trasladan en sus botes a remo, lo cual les lleva varias horas y esfuerzo. Otras veces buscan a alguien que esté pasando por el río y les piden el favor de llevarlos a cambio de dinero.
 
Encontré a Lucía en Puerto Esperanza con sus dos hijos menores. Uno de ellos estaba enfermo de gravedad por varios días y me dijo que ya el doctor le había chequeado y le dieron su medicamento pero no mejoraba. El nombre del niño es Saúl.
Miré al niño y estaba muy pálido, flaco, muy sucio y con la boca seca. Inmediatamente vino a mi mente una escena muy parecida de algunos años atrás cuando una niña, en iguales condiciones, la llevamos a la posta de salud pero como su estado ya era muy grave, falleció.
Yo no quería que pase lo mismo. Me dije a mi mismo, ¨No permitiré que este niño muera¨.
 
Llevamos nuevamente a Saúl al doctor y esta vez le recetó un jarabe. Fuimos a la tienda a comprar leche, quaker, azúcar, pan y fruta, y les hice preparar alimento para el bebé.
Lo sorprendente de esto fue que Lucía había dejado su comunidad hace dos días y no habían comido nada. Saúl era un niño con desnutrición crónica. En realidad la mayoría de los niños indígenas están en esa situación y ahora que tengo un bebé es un dolor que no puedo pasar por alto.
 
Por varios días le dimos alimento y pedimos a Dios su sanación. Finalmente se recuperó lentamente hasta que retornaron a su comunidad con Saúl más fortalecido. Agradecemos a Dios
 
Seguramente, en la medida que pasemos más tiempo en Purús, ese tipo de situaciones serán pan de cada día, pero deseo tener las fuerzas para hacer algo por esos niños indefensos para que accedan a derechos fundamentales como la alimentación sana y la educación.
 
ESPÍRITUS DERROTADOS POR UN CUERNO

Al retornar a Purús para nuestra segunda etapa de ministerio, encontré que nuestra casa estaba llena de mucha hierba que había crecido. También había cantidad de arañas, una víbora e indicios de pericotes... Todo dentro de lo previsible.
Como el terreno que tenemos es un poco grande, busqué ayuda para limpiarlo a punta de machete.
Uno de esos días, un ayudante que era Mastanawa encontró un huesito delgado y largo. 1 centímetro de ancho por unos 10 Cm. de largo Aprox.
En un tiempo de descanso agarro el huesito y nos explicó lo que significaba para él.
Hermano misionero -dice el indígena Mastanawa- Hay espíritus más poderosos que otros en nuestras comunidades. Cuando un paisano -un Mastanawa- ha sido afectado por un espíritu, tú puedes conseguir un cuerno de ganado y lo quemas, la ceniza de ese cuerno le pones en la persona que ha sido afectada por el espíritu y se sanará de cualquier mal que le haya hecho el espíritu.
Pero cuando el espíritu es más poderoso -continuó el Mastanawa- esa ceniza de cuerno de ganado no le hará nada.
 
¿Y que podemos hacer?
 
Para eso nosotros vamos de caza y buscamos un venado macho, lo matamos y le sacamos su cuerno.
Este cuerno -mostrando el huesito- es poderoso para echar malos espíritus de las personas afectadas.
Tú quemas el cuerno de venado, y la ceniza se pone en la persona que tiene algún mal y luego se pondrá bien porque esa ceniza es más poderosa que cualquier espíritu.
 

jueves, 7 de agosto de 2014

Marginados, burlados y sentenciados 

            Ya conocemos algo de la cosmovisión Mastanawa y sabemos que es una sociedad que margina, incluso con miembros de su misma sociedad. Dentro del grupo que son marginados están los ancianos por el mismo echo que ya no son mano de obra útil. Otros que son marginados son aquellos que no hablan nada de castellano y también aquellos que han vivido dentro del monte como nómadas.
            Otro grupo que es marginado y burlado son aquellos que tienen alguna deformación en el cuerpo. Estas personas comparten la vida diaria con sus paisanos pero se sabe que no podrán tener pareja, y llevan una vida de vergüenza cuando socializan con otras etnias o con mestizos.

            Una de las madres de un indígena que tiene una deformación que aparece a la vista nos contó que su hijo no tenia problemas cuando era niño, pero cuando ya crecio comenzó a recibir burlas de todo tipo. Eso le preocupaba a su madre porque los años pasan, ella ya se pone vieja y su hijo se mantiene solo.

            Nos decidimos a conversar y tener amistad con una de las personas con defectos físicos y nos hizo revelaciones que nos sorprendieron y que nos llevó a conocer más la cultura mástanawa. La abuela nunca estuvo de acuerdo con que le hicieran algo a su nieto que lo lleve a mejorar su estado físico porque dentro, muy dentro de su cosmovisión tienen la creencia que si nació así, así tiene que quedar. En general, ellos creen que si las cosas suceden, es para que quedén tal como están porque no se puede hacer nada. Pueden vivir toda una vida sentenciados por la sociedad porque su cosmovisión manda, pero nosotros que vivimos en ciudades grandes creemos y sabemos que se puede hacer algo por ellos.


            Quién no sabe la siguiente frase: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Sólo falta ponerlo en práctica con aquellos que son avergonzados, marginados y sentenciados.


martes, 5 de agosto de 2014



¡No te vayas, Dios te ha enviado !
           
            En el cuarto año de nuestro trabajo con la etnia mastanawa, nos comenzó a venir una desazón de todo lo que estábamos haciendo con ellos porque veíamos que no avanzábamos, los indígenas seguían igual, continuaban usándonos para satisfacer sus necesidades y otras cosas más. Nos pasó varias veces por la mente el dejar de trabajar con ellos y dedicarnos a otro ministerio que no implique tanto sacrificio y sea más cómodo.

Baya, con sus hijos.
            Compartimos con un par de amigos mastanawas que al finalizar el cuarto año de trabajo nos íbamos a Lima y probablemente ya no íbamos a regresar. Pasaron unos días y los mastanawas se pasaron la voz rápidamente y comenzaron las habladurías sobre lo que compartimos y algunos estaban de acuerdo con que nos vayamos y otros nos vinieron a buscar para saber de primera mano lo que estaba sucediendo. Aunque dijimos que nada estaba seguro, para ellos ya todo estaba decidido, -no retornaríamos-.


            Uno de nuestro ayudantes de idioma vino con su familia a visitarnos a la casa en Purús y nos dijo que estaba triste por la noticia. Otra mastanawa me increpo y nos dijo que ella estaba esperando que le enseñemos de Dios y hasta ahora no hicimos nada. Varias personas nos hablaron al respecto y poco a poco nos íbamos dando cuenta que realmente habían indígenas que nos tomaban en cuenta y estaban al tanto de nosotros.

            Finalmente, tenemos un amigo mastanawa que aunque nos engañó varias veces, siempre nos viene a visitar y compartimos buenos momentos. También una de sus habilidades es manejar el castellano mejor que la mayoría de sus paisanos y eso le hace superior al resto de su comunidad. El vino a visitarnos con su esposa y para variar estaba ligeramente mareado (borracho), había tomado trago. Entro lleno de barro en los pies a la casa y comenzó a llorar, yo no sabia lo que pasaba. Su esposa tenia la cabeza gacha y no decía nada. Entonces, mi amigo mastanawa habrio la boca y dijo: “Hermano, tú no nos puedes abandonar porque Dios te ha enviado”.

            Baje mi cabeza y no les quise mostrar mis lagrimas. Sus palabras fueron mis propias palabras que compartí con ellos cuando llegamos por primera vez a su etnia.




Mastanawas en Lima I

           
Naibibi es una adolescente mastanawa que por estos días está en Lima por un motivo muy trascendental en su vida y esperamos en la vida de la etnia Mastanawa.  Naibibi nació con una deformidad en ambos pies y desde los primeros días que la vimos en Purús, dijimos que Dios podría hacer algo por ella. Hablamos con ella y sus padres para ver si deseaban que los pies de naibibi mejoren por medio de un viaje a Lima para que sea operada. Al principio ellos estaban dudosos porque según nos contaron que el gobierno regional de Ucayali ya le habia prometido operarla en Lima, pero no se pudo concretar por diferentes motivos.

            Con el tiempo, ellos aceptaron viajar a Lima y nosotros compartimos el desafió con algunas iglesias y gracias a Dios la IACYM de Miraflores-Lima acepto el reto y ofrendaron para cubrir todos los gastos de estadía, operación y rehabilitación.
            Mientras mi esposa y yo nos quedamos en Purús haciendo la obra misionera, enviamos a Naibibi con su mamá hasta Lima para que inicie su proceso de operación, pero rápidamente se desanimaron porque nunca antes habían estado en una ciudad tan grande. Pasaron la entrevista con el doctor y se mandó que le pusieran botas de yeso a Naibibi. No terminó el día y ella se los sacó, destrozando las botas de yeso con sus manos porque le incomodada y generaba dolor.

            Ellas me llamaron y me dijeron: “Hermano, sino me haces regresar yo (Naibibi) me voy a escapar”. Estaban desesperadas y todo lo que habíamos acordado quedó borrado. Las hicimos regresar y nos encontramos en Purús. Ellas estaban como si no hubiera pasado nada y delante de sus paisanos estaban orgullozas porque habian conocido Lima. Eran admiradas porque son unas de las pocas Mastanawas que han viajado hasta Lima


            Por otro lado, nosotros estábamos decepcionados y la iglesia en Lima también porque normalmente uno espera que todo vaya bien ya que estamos ayudando a personas con mucha necesidad, pero con los Mastanawas nunca se sabe. Lo que no sabíamos es que Dios nos iba a dar otra oportunidad de bendecir a la adolescente mastanawa.



Mastanawas en Lima II

            Con mi esposa decidimos orar para que Dios haga su obra sobrenatural y bendiga a Naibibi con la operación. Esto lo compartimos con la iglesia de Lima para orar más de lo que ya se estaba orando. Dejamos pasar las semanas y creo un par de meses, y volvimos al ataque. Un día  fuimos de visita a la casa de la familia de Naibibi en Purús y les dijimos que nosotros íbamos a viajar a Lima y si ellas querían viajar para la operación, nosotros las íbamos a acompañar. Vimos en sus rostros cierta alegría y volvieron a animarse. Comenzamos nuevamente con el proceso de conversación y organizar todo.

            Conversamos varias veces con sus padres, abuelos, familiares y líderes de los mastanawas. Había un consenso casi general: “nos iban a volver a hacer lo mismo de la primera vez”, o sea nos defraudarían una vez más. Lo interesante es que Naibibi era la más segura, esta vez si se iba a operar.

Madre e hija el día que llegaron a Lima.
            Viajamos a Lima y con una hermana que trabaja en la Clínica de la operación comenzamos todos los exámenes previos a la operación. Semana y media antes de la operación le pusieron las bota de yeso y gracias a Dios esta vez no se sacó a pesar de los dolores que le causaron. Ella estaba decidida. Dos días antes de la operación comenzó a dudar pero Dios uso a otras personas que ya habían sido operadas y pasaron por ese proceso para animar a Naibibi. El día señalado para la operación, muy temprano fuimos a la clínica  y esperamos hasta las dos de la tarde. La operación duro como tres horas. Gracias a Dios, Naibibi se llegó a operar.

            En realidad, la operación ni lo sintió, pero los dolores pos-operatorios, si que fueron muy terribles y le sacaron muchas lágrimas. Actualmente ya pasaron los dolores y estamos entrando a la etapa de la terapia. 

                Esto nos enseñó a perseverar cuando se trata de ayudar al prójimo. Es fácil dar lo que no nos cuesta, pero en la biblia dice: “… tampoco le voy a ofrecer (a Dios) sacrificios que no me cuesten nada” (2 samuel 24:24).


lunes, 17 de febrero de 2014

Víbora ciega que encontré en el baño de la casa de Purús
VÍBORA SIN CABEZA

            Cada vez que retornamos a Purús debemos hacer limpieza de la casa, del baño y de todo el terreno. La limpieza es muy importante porque los insectos, víboras, roedores y otros… ocupan los terrenos deshabitados. Varias veces hemos encontrado tarántulas, víboras, ratas, nidos de pajaritos, iguanas grandes que se comen a los pollitos y gran cantidad de lagartijas (que son la presa preferida de nuestro gato para jugar).

            Esta vez llegué temprano a Purús y comenzé a hacer limpieza de nuestro cuarto y luego pasé al baño que en realidad es seco, o sea usamos aserrín con poco de ceniza dentro de un silo pequeño. Encontré un par de tarántulas grandes y al sacar todo el aserrín del silo encontré una víbora. No era la primera vez que encontraba esta clase de  víbora. La saqué del silo  y la maté. Lo que me causó más sorpresa no fue tanto la víbora sino la reacción de los indígenas que la vieron.

            El nombre de esta víbora en mastanawa es “Ronoa bapo yabai”, los mestizos la conocen como “víbora ciega o sin cabeza”. Cuando te topas por primera vez con esta víbora no puedes identificar su cabeza  y por eso te parece que no tiene cabeza, pero cuando la miras de cerca y muy detenidamente recién te darás cuenta que si tiene cabeza. Esta víbora vive dentro de la tierra y los indígenas tienen la creencia de que puede entrar dentro de la mujer por su parte íntima.

            Como la víbora ciega ya estaba muerta la puse en el patio mientras terminaba de hacer limpieza. Vinieron unos mastanawas que la vieron y se asustaron y dijeron: “Hermano ese es el diablo mismo”. ¿Y por qué? les pregunté. “Porque vive debajo de la tierra” respondieron. Luego, vinieron dos indígenas de la etnia Culina, uno de ellos es un brujo conocido, y cuando la vieron se asustaron y no querían ver. “¿Por qué no quieren ver?” les pregunté,  me contaron que cuando uno ve a esta víbora alguno de sus familiares morirá. Ellos no la matan porque creen que no muere ya que es el diablo.


            Esta pequeña víbora ciega me ayudó a conocer más de la cosmovisión de los indígenas. Aunque para nosotros sea una víbora más, para los indígenas no es así.

sábado, 15 de febrero de 2014

La última huanganita que quedó.

LAS ÚLTIMAS HUANGANAS

            Siempre he deseado toparme con una manada de Huanganas. Según las historias que me comentan los Mastanawas, toparse con una manada  es como hallar algo muy preciado. En Purús ya casi no se habla de las manadas de Huanganas porque no se les ve mucho. Antes habían manadas por diferentes lugares. Una manada puede tener más de 100 huanganas y algunos hablan de hasta 400 huanganas por manada.

            Lo interesante de un encuentro con una manada de huanganas es que uno debe saber qué hacer. Cuando se les encuentra cruzando el río es cuando estan más indefensas. El primero que las vea, tiene que llamar a otros miembros de la comunidad para matar todas las huanganas que se puedan con lo que tengan a la mano. Cuando se las encuentran en tierra, generalmente se les mata con escopeta, cuando les disparas tienes que buscar un buen arból para subirte porque las huanganas pueden morder hasta matar y arrasan todo lo que encuentren en su camino. Algunos más valientes se las enfrentan con machete.

            En mi última visita a la comunidad de Sinaí, me comentaron que días atrás encontraron una manada de huanganas cruzando el río. Ellos subieron a los botes, con sus palos, machetes…etc. Mataron a más de 10 huanganas y cogieron a unas 7 huanganas pequeñitas. La mayoría de ellas se escaparon y solo quedó una de ellas. Ahora la tienen dentro de un corral dándole su comida. ¿Dónde estará su manada?, ¿Volverá su manada alguna vez por Sinaí?

            Cada vez que los mastanawas saben de una manada de huanganas, hay alegría porque tendrán bastante alimento.

      DE CUCLILLAS A ESTAR DE PIE
           
            Las mujeres Mastanawas generalmente preparan sus alimentos en el suelo, al aire libre. Algunas lo hacen debajo de una remadita, dependiendo de la iniciativa de su marido. Eso origina que con los años tengan problemas en las rodillas ya que paran mucho tiempo de cuclillas. Es como si estarian en el cuartel o de soldados y les ordenarian hacer “ranas”. Sabemos que en algunas instituciones se suprimieron las ranas porque trae problemas físicos. Cocinar de cuclillas no sólo origina problemas en las rodillas, si no también trae problemas en los pulmones por el humo que paran respirando, también hay problemas de accidentes especialmente con los niños. A  esto podemos agregar la cantidad de leña que usan y muchas veces las distancias que caminan para tener el tipo de lleña que desean.


            Algunas Mastanawas que viven en Pto. Esperanza han comenzado a mejorar sus cocinas. Ellas mismas hacen cocinas de una hornilla que funciona a carbón y ya no tienen que hacerlo en el piso y tampoco provoca mucho humo. Esto está mucho mejor ya que están de pie. El único inconveniente es que tienen que comprar carbón y esta ídea no funcionaria en la comunidad misma.

            Hay un proyecto que tenemos en mente hace algún tiempo y es el de hacer “Cocinas Mejoradas”. Sabemos que ya se aplican en la sierra del Perú con éxito y nos gustaria lo mismo en la selva. Deseamos hacer un proyecto piloto en la comunidad y en Pto. Esperanza y en alguna comunidad para ver la si es aceptado por los mastanawas.

            Los beneficios: Mejoran la salud, dismunuye el consumo de leña (hasta en un 50%) y también los accidentes. Deseamos que cocinen de pie o sentadas y mejoren su calidad de vida, pero nuestros mejores deseos pueden ser rechazados por ellos ya que no es parte de su cultura. Eso lo vimos con algunas obras del gobiernos que fueron rechazadas completamente por los indígenas porque nos tomaron en cuenta su cultura.



Una de las casas que ahora ya está abandonada

CAMBIO DE UBICACIÓN
           
            En mi última visita a algunas comunidades Mastanawas me sorprendió ver que la comunidad de Bola de Oro se está trasladando de ubicación por algunos motivos. La historia es que esta comunidad hace unos cinco años atrás vivian en las orillas del rio, pero en cada época de lluvia tenian el problema con las inundaciones y a causa de eso se trasladaron a una loma donde ellos se sentian felices y dijeron que “aquí iban a vivir para siempre”.

            Mientras vivian en la lomita, ellos ya estaban bien ubicados, incluso habia un profesor enviado por el gobierno peruano para enseñar a los niños, según nos contaron habia un proyecto de construir una escuelita. Fue precisamente en esta comunidad donde realizamos la compaña médica y donde se reunieron después de muchos años las comunidades Mastanawas.

            Ellos mismos comenzaron a darse cuenta que al vivir en la lomita, estaban muy apartados del rio. Nosotros cada vez que les visitamos, teníamos que caminar unos 15 minutos desde el río a la lomita. Justamente por esta distancia y porque se tiene que subir una lomita las personas no les visitaban, vivian muy apartados. Por esos motivos y seguramente otros de cosmovisión, ellos decidieron trasladarse más cerca del río y  ya comenzaron a levantar sus casas.


            Como en la anterior ocasión, tendrá que pasar un par de años para que la tierra donde comienzan a vivir se asiente y no sea blanda como ahora es. Cuando la tierra es muy blanda, hay mucho barro y se hace muy dificil caminar. Cuánto tiempo tendrá que pasar para que tengan una escuelita, cuánto tiempo pasará para que entre una brigada de salud, para que reciban visitas… Bola de Oro, un nuevo lugar.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Tohodi sonriendo y con su familia


SI TE HUMILLAN Y AVERGUENZAN, ¡Aprovéchalo!

            En el 2010, en nuestra primera visita a las comunidades mastanawas, llegamos a una en particular que ya nos habían contado que sus habitantes eran muy rebeldes y peligrosos. Incluso cuentan que estaban a punto de matar a unos policías.

            Oramos y salimos a visitarlos. Fuimos en bote en un viaje de unas 2 horas río abajodesde Pto. Esperanza, la capital de Purús. Cuando ya estábamos muy cerca vimos a un grupo de indígenas que estaban en la orilla y comenzamos a levantar la mano para saludarles, pero nos miraron extrañamente y mientras nos acercamos, ellos comenzaron a gritar y vociferar palabras rudas que nos asustaron, estaban a punto de tirarnos cualquier cosa que hallaran cerca. No pudimos ni siquiera pisar tierra, sino que dimos la vuelta y nos volvimos.  Fue un tiempo en el que nos sentimos humillados y avergonzados.

            Oramos por ellos unos meses. Un día de esos como los que no hay muchos, se me acercó una Mastanawa que nos invitó a su comunidad y era precisamente la comunidad de la que nos echaron. ¿Qué sucedió? Ella había quedado viuda. Pero su esposo antes de morir le contó un sueño: resulta que su esposo vio a dos personas que llegaban a la comunidad vestidas de un blanco, muy blanco (como dicen ellos), y se quedaron a vivir con ellos. A consecuencia de esa visita su comunidad mejoró en gran manera.                             
             TOHODI, que era la viuda, concluyó diciendo que nosotros éramos esas personas y que debíamos retornar a la comunidad. Desde ese entonces hemos pasado tiempos muy hermosos con ellos. Actualmente nos une una buena amistad con ella y otros mastanawas de esa comunidad.

            El haber sido humillado y avergonzado, no fue solo esa vez sino en varias ocasiones y sabemos que cuando suceda debemos aprovecharlo al máximo porque Dios lo encamina para bien. En el trabajo con otra cultura con costumbres y tradiciones diferentes a las nuestras, de hecho se sufrirá humillación y vergüenza.  Es parte de la misión.

 

 

JESÚS, MI HERMANO


Imagen bajada de internet.
            Muchas veces la comunicación con los amigos, hermanos o familiares se hace difícil cuando estás en el campo misionero, hay tiempos en los que pasan hasta semanas sin comunicarnos con nadie y como todos saben que hemos sido hechos para vivir en comunicación, entonces necesitamos charlar con alguien de algo para satisfacer esa necesidad.
            Ya habían pasado algunas semanas y no nos comunicamos con nadie, entonces decidí llamar a un amigo cristiano que sabe que somos misioneros en una zona alejada y le saludé y comencé a entrar en charla, pero me cortó. Me dijo que estaba ocupado y que me iba a devolver la llamada… la llamada no se devolvió. Fue un momento muy triste que lo dirigimos a Dios que lo sabe todo.

            Escribí esta canción:

                    Eras uno más cuando corrías entre los niños.
                        En medio de los juegos estabas tú.
                        En el mercado andabas como uno más,
                        Metido en la carpintería aprendiendo de tu Padre,
                        Fuiste como uno de nosotros.

                                    Jesús, mi hermano, te doy las gracias.
                                    Gracias porque me comprendes,
                                    Gracias porque te identificas conmigo,
                                    Gracias por la esperanzas que me das,
                                    Y por la libertad de llamarte hermano.

                        Jesús, no te importó vivir como un pobre de provincia,
                        Caminar de pueblo en pueblo, día tras día.
                        No te importó no tener dónde descansar,
                        Ni tener techo al llegar la noche.
                        Fuiste como uno de nosotros.
                        
                        Buscaste vivir entre imperfectos y débiles,
                        Sentiste tristeza por ellos y les diste la mano.
                        Hasta perdonaste a los que te entregaron,
                        Queremos ser como tú, ya no como soy,
                        Porque fuiste como uno de nosotros.

NO PUEDO AGRADAR A TODOS
Apoyando a mestizos en Pto. Esperanza
            Las veces que tenemos que viajar a Purús, nosotros alistamos las cosas que vamos a llevar y compramos algunas cosas personales y otras para compartir con los indígenas. Por ejemplo llevamos para compartir anzuelos, hilo nylon, cartuchos, algo de ropa, galletas… En la medida de lo posible tratamos de hacer un intercambio cuando la situación se da, pero en otras no se puede hacer y esperamos la respuesta de los Mastanawas.
            Cierto día, después de hacer intercambio con nuestros amigos Mastanawas, se acercó a la casa un ancianito que no es de la etnia Mastanawa y se enteró que estaba dando anzuelos y me dijo que le regalara y le respondí, - Lo siento, pero no regalo, sino puedo cambiar con algo -. Entonces, me dijo que me iba a traer pescado. Entonces, con algo de desconfianza le entregué un par de anzuelos con su respectivo hilo.
            Por la tarde, el anciano volvió y me trajo algunos pescados. Esa es la respuesta que buscamos en ellos.
            Lo interesante fue que los mastanawas se enteraron de lo que pasó con el anciano y con un poco de celo me reclamaron: ¿Por qué das anzuelos al que no es de nuestra etnia?  No les di una prédica sobre el amor al prójimo, pero les dije que también hay otros pobres a los que hay que ayudar. Algunos de ellos entendieron y comenzaron a contar historias de cómo ellos también ayudaron a otros. Pero otro grupo de los que reclamaban no entendió y se fueron molestos.
            Después pensé que había hecho mal y que lo mejor hubiera sido hacerlo en oculto o mejor no hacerlo, pero luego comprendí que no es así porque cuando me pongo a pensar en Jesucristo, veo que él no agradó a todos, unos le siguieron y otros fueron sus enemigos. Incluso algunos de los que creyeron en él no se agradaban de sus palabras.
            Bueno, agradaremos a unos y a otros no, lo que trae paz es hacer la voluntad de Dios.
 
 

Con mi esposa Noemí en el puerto de Purús
Me avergüenzo de ser el misionero que soy
            He leído muchas y muy interesantes historias de misioneros, y admiro el trabajo que hicieron. En esas obras literarias aparecen los éxitos en el trabajo del misionero y si tuvieron tribulaciones de igual forma salieron triunfantes. Estas historias me animaron mucho y a la vez uno también quiere vivir lo que ellos vivieron porque son nuestro ejemplo como misioneros en lugares remotos.
            En mis primeros meses en el campo todo andaba bien y nos sentíamos como el mono en el árbol (pez en el agua), y no había nada que nos quitara ese deseo cumplido, un sueño que por fin se cumplió, gracias a Dios. Sin embargo, cuando pasaron los meses, comenzó a suceder algo que no habíamos vivido antes. Algo que no lo había leído en las biografías de los misioneros y algo que remotamente no lo teníamos en cuenta.
            Parecía que nuestro amor por los indígenas estaba desapareciendo y a cambio comenzaba aparecer un disgusto hacia ellos; nuestra aceptación, a pesar de la suciedad en la que ellos viven, se transformaba en incomodidad; sus visitas, aunque venían para pedirnos sus necesidades, que en un inicio eran algo así como celestiales, se fueron convirtiendo en visitas molestas… no comprendíamos por qué sucedía esto y es en ese tiempo que comencé a recordar las historias de los misioneros que parecían semi-divinos, entonces, en comparación a ellos, el que escribe estas líneas parecía un vil pecador, minimizado a lado de los supermisioneros. Me avergonzé de ser un misionero con esos sentimientos.
            Puedo argumentar a mi favor que fue producto del choque cultural y que todos los misioneros pasamos por eso, pero hay algo más profundo y es que no debo de compararme a ningún otro misionero porque soy único para Dios. En realidad, eso también sucede en otros entornos, con otras personas y nos equivocamos al compararnos y no ver que somos seres humanos exclusivos, sin copia ni duplicado porque nuestro DIOS ES CREADOR Y NO UN DUPLICADOR.
 




    ¿De dónde viene y a dónde va el viento? (Juan 3:8)

imagen bajada de internet
            En los tiempos de Jesús esa era una pregunta que no se podía contestar porque no tenían la tecnología respectiva para averiguarlo, pero hoy en día sí se puede responder esa duda. En la aviación a diario se pregunta y se responde especialmente al decolar y aterrizar, momentos cruciales.                                     
           Pero Jesucristo no apunta a responder tecnológicamente esa pregunta, si no que Jesucristo está queriendo dar a entender que un cristiano controlado por el Espíritu Santo va por caminos que al hombre común le son extraños, desconocidos y no puede determinarlos porque son caminos del Espíritu.
 
            Después de nuestra preparación transcultural, lingüística y bíblica, nos sentimos como que ya conocíamos lo suficiente para trabajar en el campo y cada vez que entrábamos en duda, solo tendríamos que recordar lo aprendido y solucionar los problemas, pero poco a poco nos dimos cuenta que una es la teoría y otro cantar es poner en práctica la teoría… ocurrió en varias ocasiones que no recordamos lo aprendido, buscamos los manuales queriendo encontrar la solución a las contrariedades, pero no la encontramos.
            Qué fácil se hace cuando algo o alguien te dice lo que debes hacer, eso es bueno cuando uno está en preparación, pero cuando ya estás en el campo mismo, muchas veces no hay quién te dé la solución, no hay quién te muestre el camino. En ese momento es cuando uno debe escuchar al Espíritu Santo. En realidad, en todo momento uno debe ser guiado por el Espíritu Santo, pero hay momentos en los cuales lo aprendido terrenalmente no es suficiente y es necesaria una relación profunda con Dios para que la puesta en práctica de su voluntad no sea un misterio insondable.
            Gracias a Dios que tenemos la Biblia, el leerla nos instruirá en el camino de Dios y también nos animará, nos renovará y nos infundirá fortaleza para continuar.