lunes, 17 de febrero de 2014

Víbora ciega que encontré en el baño de la casa de Purús
VÍBORA SIN CABEZA

            Cada vez que retornamos a Purús debemos hacer limpieza de la casa, del baño y de todo el terreno. La limpieza es muy importante porque los insectos, víboras, roedores y otros… ocupan los terrenos deshabitados. Varias veces hemos encontrado tarántulas, víboras, ratas, nidos de pajaritos, iguanas grandes que se comen a los pollitos y gran cantidad de lagartijas (que son la presa preferida de nuestro gato para jugar).

            Esta vez llegué temprano a Purús y comenzé a hacer limpieza de nuestro cuarto y luego pasé al baño que en realidad es seco, o sea usamos aserrín con poco de ceniza dentro de un silo pequeño. Encontré un par de tarántulas grandes y al sacar todo el aserrín del silo encontré una víbora. No era la primera vez que encontraba esta clase de  víbora. La saqué del silo  y la maté. Lo que me causó más sorpresa no fue tanto la víbora sino la reacción de los indígenas que la vieron.

            El nombre de esta víbora en mastanawa es “Ronoa bapo yabai”, los mestizos la conocen como “víbora ciega o sin cabeza”. Cuando te topas por primera vez con esta víbora no puedes identificar su cabeza  y por eso te parece que no tiene cabeza, pero cuando la miras de cerca y muy detenidamente recién te darás cuenta que si tiene cabeza. Esta víbora vive dentro de la tierra y los indígenas tienen la creencia de que puede entrar dentro de la mujer por su parte íntima.

            Como la víbora ciega ya estaba muerta la puse en el patio mientras terminaba de hacer limpieza. Vinieron unos mastanawas que la vieron y se asustaron y dijeron: “Hermano ese es el diablo mismo”. ¿Y por qué? les pregunté. “Porque vive debajo de la tierra” respondieron. Luego, vinieron dos indígenas de la etnia Culina, uno de ellos es un brujo conocido, y cuando la vieron se asustaron y no querían ver. “¿Por qué no quieren ver?” les pregunté,  me contaron que cuando uno ve a esta víbora alguno de sus familiares morirá. Ellos no la matan porque creen que no muere ya que es el diablo.


            Esta pequeña víbora ciega me ayudó a conocer más de la cosmovisión de los indígenas. Aunque para nosotros sea una víbora más, para los indígenas no es así.

sábado, 15 de febrero de 2014

La última huanganita que quedó.

LAS ÚLTIMAS HUANGANAS

            Siempre he deseado toparme con una manada de Huanganas. Según las historias que me comentan los Mastanawas, toparse con una manada  es como hallar algo muy preciado. En Purús ya casi no se habla de las manadas de Huanganas porque no se les ve mucho. Antes habían manadas por diferentes lugares. Una manada puede tener más de 100 huanganas y algunos hablan de hasta 400 huanganas por manada.

            Lo interesante de un encuentro con una manada de huanganas es que uno debe saber qué hacer. Cuando se les encuentra cruzando el río es cuando estan más indefensas. El primero que las vea, tiene que llamar a otros miembros de la comunidad para matar todas las huanganas que se puedan con lo que tengan a la mano. Cuando se las encuentran en tierra, generalmente se les mata con escopeta, cuando les disparas tienes que buscar un buen arból para subirte porque las huanganas pueden morder hasta matar y arrasan todo lo que encuentren en su camino. Algunos más valientes se las enfrentan con machete.

            En mi última visita a la comunidad de Sinaí, me comentaron que días atrás encontraron una manada de huanganas cruzando el río. Ellos subieron a los botes, con sus palos, machetes…etc. Mataron a más de 10 huanganas y cogieron a unas 7 huanganas pequeñitas. La mayoría de ellas se escaparon y solo quedó una de ellas. Ahora la tienen dentro de un corral dándole su comida. ¿Dónde estará su manada?, ¿Volverá su manada alguna vez por Sinaí?

            Cada vez que los mastanawas saben de una manada de huanganas, hay alegría porque tendrán bastante alimento.

      DE CUCLILLAS A ESTAR DE PIE
           
            Las mujeres Mastanawas generalmente preparan sus alimentos en el suelo, al aire libre. Algunas lo hacen debajo de una remadita, dependiendo de la iniciativa de su marido. Eso origina que con los años tengan problemas en las rodillas ya que paran mucho tiempo de cuclillas. Es como si estarian en el cuartel o de soldados y les ordenarian hacer “ranas”. Sabemos que en algunas instituciones se suprimieron las ranas porque trae problemas físicos. Cocinar de cuclillas no sólo origina problemas en las rodillas, si no también trae problemas en los pulmones por el humo que paran respirando, también hay problemas de accidentes especialmente con los niños. A  esto podemos agregar la cantidad de leña que usan y muchas veces las distancias que caminan para tener el tipo de lleña que desean.


            Algunas Mastanawas que viven en Pto. Esperanza han comenzado a mejorar sus cocinas. Ellas mismas hacen cocinas de una hornilla que funciona a carbón y ya no tienen que hacerlo en el piso y tampoco provoca mucho humo. Esto está mucho mejor ya que están de pie. El único inconveniente es que tienen que comprar carbón y esta ídea no funcionaria en la comunidad misma.

            Hay un proyecto que tenemos en mente hace algún tiempo y es el de hacer “Cocinas Mejoradas”. Sabemos que ya se aplican en la sierra del Perú con éxito y nos gustaria lo mismo en la selva. Deseamos hacer un proyecto piloto en la comunidad y en Pto. Esperanza y en alguna comunidad para ver la si es aceptado por los mastanawas.

            Los beneficios: Mejoran la salud, dismunuye el consumo de leña (hasta en un 50%) y también los accidentes. Deseamos que cocinen de pie o sentadas y mejoren su calidad de vida, pero nuestros mejores deseos pueden ser rechazados por ellos ya que no es parte de su cultura. Eso lo vimos con algunas obras del gobiernos que fueron rechazadas completamente por los indígenas porque nos tomaron en cuenta su cultura.



Una de las casas que ahora ya está abandonada

CAMBIO DE UBICACIÓN
           
            En mi última visita a algunas comunidades Mastanawas me sorprendió ver que la comunidad de Bola de Oro se está trasladando de ubicación por algunos motivos. La historia es que esta comunidad hace unos cinco años atrás vivian en las orillas del rio, pero en cada época de lluvia tenian el problema con las inundaciones y a causa de eso se trasladaron a una loma donde ellos se sentian felices y dijeron que “aquí iban a vivir para siempre”.

            Mientras vivian en la lomita, ellos ya estaban bien ubicados, incluso habia un profesor enviado por el gobierno peruano para enseñar a los niños, según nos contaron habia un proyecto de construir una escuelita. Fue precisamente en esta comunidad donde realizamos la compaña médica y donde se reunieron después de muchos años las comunidades Mastanawas.

            Ellos mismos comenzaron a darse cuenta que al vivir en la lomita, estaban muy apartados del rio. Nosotros cada vez que les visitamos, teníamos que caminar unos 15 minutos desde el río a la lomita. Justamente por esta distancia y porque se tiene que subir una lomita las personas no les visitaban, vivian muy apartados. Por esos motivos y seguramente otros de cosmovisión, ellos decidieron trasladarse más cerca del río y  ya comenzaron a levantar sus casas.


            Como en la anterior ocasión, tendrá que pasar un par de años para que la tierra donde comienzan a vivir se asiente y no sea blanda como ahora es. Cuando la tierra es muy blanda, hay mucho barro y se hace muy dificil caminar. Cuánto tiempo tendrá que pasar para que tengan una escuelita, cuánto tiempo pasará para que entre una brigada de salud, para que reciban visitas… Bola de Oro, un nuevo lugar.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Tohodi sonriendo y con su familia


SI TE HUMILLAN Y AVERGUENZAN, ¡Aprovéchalo!

            En el 2010, en nuestra primera visita a las comunidades mastanawas, llegamos a una en particular que ya nos habían contado que sus habitantes eran muy rebeldes y peligrosos. Incluso cuentan que estaban a punto de matar a unos policías.

            Oramos y salimos a visitarlos. Fuimos en bote en un viaje de unas 2 horas río abajodesde Pto. Esperanza, la capital de Purús. Cuando ya estábamos muy cerca vimos a un grupo de indígenas que estaban en la orilla y comenzamos a levantar la mano para saludarles, pero nos miraron extrañamente y mientras nos acercamos, ellos comenzaron a gritar y vociferar palabras rudas que nos asustaron, estaban a punto de tirarnos cualquier cosa que hallaran cerca. No pudimos ni siquiera pisar tierra, sino que dimos la vuelta y nos volvimos.  Fue un tiempo en el que nos sentimos humillados y avergonzados.

            Oramos por ellos unos meses. Un día de esos como los que no hay muchos, se me acercó una Mastanawa que nos invitó a su comunidad y era precisamente la comunidad de la que nos echaron. ¿Qué sucedió? Ella había quedado viuda. Pero su esposo antes de morir le contó un sueño: resulta que su esposo vio a dos personas que llegaban a la comunidad vestidas de un blanco, muy blanco (como dicen ellos), y se quedaron a vivir con ellos. A consecuencia de esa visita su comunidad mejoró en gran manera.                             
             TOHODI, que era la viuda, concluyó diciendo que nosotros éramos esas personas y que debíamos retornar a la comunidad. Desde ese entonces hemos pasado tiempos muy hermosos con ellos. Actualmente nos une una buena amistad con ella y otros mastanawas de esa comunidad.

            El haber sido humillado y avergonzado, no fue solo esa vez sino en varias ocasiones y sabemos que cuando suceda debemos aprovecharlo al máximo porque Dios lo encamina para bien. En el trabajo con otra cultura con costumbres y tradiciones diferentes a las nuestras, de hecho se sufrirá humillación y vergüenza.  Es parte de la misión.

 

 

JESÚS, MI HERMANO


Imagen bajada de internet.
            Muchas veces la comunicación con los amigos, hermanos o familiares se hace difícil cuando estás en el campo misionero, hay tiempos en los que pasan hasta semanas sin comunicarnos con nadie y como todos saben que hemos sido hechos para vivir en comunicación, entonces necesitamos charlar con alguien de algo para satisfacer esa necesidad.
            Ya habían pasado algunas semanas y no nos comunicamos con nadie, entonces decidí llamar a un amigo cristiano que sabe que somos misioneros en una zona alejada y le saludé y comencé a entrar en charla, pero me cortó. Me dijo que estaba ocupado y que me iba a devolver la llamada… la llamada no se devolvió. Fue un momento muy triste que lo dirigimos a Dios que lo sabe todo.

            Escribí esta canción:

                    Eras uno más cuando corrías entre los niños.
                        En medio de los juegos estabas tú.
                        En el mercado andabas como uno más,
                        Metido en la carpintería aprendiendo de tu Padre,
                        Fuiste como uno de nosotros.

                                    Jesús, mi hermano, te doy las gracias.
                                    Gracias porque me comprendes,
                                    Gracias porque te identificas conmigo,
                                    Gracias por la esperanzas que me das,
                                    Y por la libertad de llamarte hermano.

                        Jesús, no te importó vivir como un pobre de provincia,
                        Caminar de pueblo en pueblo, día tras día.
                        No te importó no tener dónde descansar,
                        Ni tener techo al llegar la noche.
                        Fuiste como uno de nosotros.
                        
                        Buscaste vivir entre imperfectos y débiles,
                        Sentiste tristeza por ellos y les diste la mano.
                        Hasta perdonaste a los que te entregaron,
                        Queremos ser como tú, ya no como soy,
                        Porque fuiste como uno de nosotros.

NO PUEDO AGRADAR A TODOS
Apoyando a mestizos en Pto. Esperanza
            Las veces que tenemos que viajar a Purús, nosotros alistamos las cosas que vamos a llevar y compramos algunas cosas personales y otras para compartir con los indígenas. Por ejemplo llevamos para compartir anzuelos, hilo nylon, cartuchos, algo de ropa, galletas… En la medida de lo posible tratamos de hacer un intercambio cuando la situación se da, pero en otras no se puede hacer y esperamos la respuesta de los Mastanawas.
            Cierto día, después de hacer intercambio con nuestros amigos Mastanawas, se acercó a la casa un ancianito que no es de la etnia Mastanawa y se enteró que estaba dando anzuelos y me dijo que le regalara y le respondí, - Lo siento, pero no regalo, sino puedo cambiar con algo -. Entonces, me dijo que me iba a traer pescado. Entonces, con algo de desconfianza le entregué un par de anzuelos con su respectivo hilo.
            Por la tarde, el anciano volvió y me trajo algunos pescados. Esa es la respuesta que buscamos en ellos.
            Lo interesante fue que los mastanawas se enteraron de lo que pasó con el anciano y con un poco de celo me reclamaron: ¿Por qué das anzuelos al que no es de nuestra etnia?  No les di una prédica sobre el amor al prójimo, pero les dije que también hay otros pobres a los que hay que ayudar. Algunos de ellos entendieron y comenzaron a contar historias de cómo ellos también ayudaron a otros. Pero otro grupo de los que reclamaban no entendió y se fueron molestos.
            Después pensé que había hecho mal y que lo mejor hubiera sido hacerlo en oculto o mejor no hacerlo, pero luego comprendí que no es así porque cuando me pongo a pensar en Jesucristo, veo que él no agradó a todos, unos le siguieron y otros fueron sus enemigos. Incluso algunos de los que creyeron en él no se agradaban de sus palabras.
            Bueno, agradaremos a unos y a otros no, lo que trae paz es hacer la voluntad de Dios.
 
 

Con mi esposa Noemí en el puerto de Purús
Me avergüenzo de ser el misionero que soy
            He leído muchas y muy interesantes historias de misioneros, y admiro el trabajo que hicieron. En esas obras literarias aparecen los éxitos en el trabajo del misionero y si tuvieron tribulaciones de igual forma salieron triunfantes. Estas historias me animaron mucho y a la vez uno también quiere vivir lo que ellos vivieron porque son nuestro ejemplo como misioneros en lugares remotos.
            En mis primeros meses en el campo todo andaba bien y nos sentíamos como el mono en el árbol (pez en el agua), y no había nada que nos quitara ese deseo cumplido, un sueño que por fin se cumplió, gracias a Dios. Sin embargo, cuando pasaron los meses, comenzó a suceder algo que no habíamos vivido antes. Algo que no lo había leído en las biografías de los misioneros y algo que remotamente no lo teníamos en cuenta.
            Parecía que nuestro amor por los indígenas estaba desapareciendo y a cambio comenzaba aparecer un disgusto hacia ellos; nuestra aceptación, a pesar de la suciedad en la que ellos viven, se transformaba en incomodidad; sus visitas, aunque venían para pedirnos sus necesidades, que en un inicio eran algo así como celestiales, se fueron convirtiendo en visitas molestas… no comprendíamos por qué sucedía esto y es en ese tiempo que comencé a recordar las historias de los misioneros que parecían semi-divinos, entonces, en comparación a ellos, el que escribe estas líneas parecía un vil pecador, minimizado a lado de los supermisioneros. Me avergonzé de ser un misionero con esos sentimientos.
            Puedo argumentar a mi favor que fue producto del choque cultural y que todos los misioneros pasamos por eso, pero hay algo más profundo y es que no debo de compararme a ningún otro misionero porque soy único para Dios. En realidad, eso también sucede en otros entornos, con otras personas y nos equivocamos al compararnos y no ver que somos seres humanos exclusivos, sin copia ni duplicado porque nuestro DIOS ES CREADOR Y NO UN DUPLICADOR.
 




    ¿De dónde viene y a dónde va el viento? (Juan 3:8)

imagen bajada de internet
            En los tiempos de Jesús esa era una pregunta que no se podía contestar porque no tenían la tecnología respectiva para averiguarlo, pero hoy en día sí se puede responder esa duda. En la aviación a diario se pregunta y se responde especialmente al decolar y aterrizar, momentos cruciales.                                     
           Pero Jesucristo no apunta a responder tecnológicamente esa pregunta, si no que Jesucristo está queriendo dar a entender que un cristiano controlado por el Espíritu Santo va por caminos que al hombre común le son extraños, desconocidos y no puede determinarlos porque son caminos del Espíritu.
 
            Después de nuestra preparación transcultural, lingüística y bíblica, nos sentimos como que ya conocíamos lo suficiente para trabajar en el campo y cada vez que entrábamos en duda, solo tendríamos que recordar lo aprendido y solucionar los problemas, pero poco a poco nos dimos cuenta que una es la teoría y otro cantar es poner en práctica la teoría… ocurrió en varias ocasiones que no recordamos lo aprendido, buscamos los manuales queriendo encontrar la solución a las contrariedades, pero no la encontramos.
            Qué fácil se hace cuando algo o alguien te dice lo que debes hacer, eso es bueno cuando uno está en preparación, pero cuando ya estás en el campo mismo, muchas veces no hay quién te dé la solución, no hay quién te muestre el camino. En ese momento es cuando uno debe escuchar al Espíritu Santo. En realidad, en todo momento uno debe ser guiado por el Espíritu Santo, pero hay momentos en los cuales lo aprendido terrenalmente no es suficiente y es necesaria una relación profunda con Dios para que la puesta en práctica de su voluntad no sea un misterio insondable.
            Gracias a Dios que tenemos la Biblia, el leerla nos instruirá en el camino de Dios y también nos animará, nos renovará y nos infundirá fortaleza para continuar.
 
 

En Pucallpa, descansando.
TIEMPO DE DESCANSO
            En una ocasión nos quedamos en Purús por 5 meses y es complicado que nuevamente nos volvamos a quedar un tiempo así. Normalmente nos quedamos entre 2 y 3 meses y luego salimos a Pucallpa a tomar un nuevo respiro. Mientras estamos allá tratamos de avanzar en nuestras responsabilidades, pero llega el momento en el que nos sentimos un poco incómodos. ¿será tiempo de tomar un respiro?
            Ni bien llegamos a Purús, hay cosas que nos incomodan por el mismo estilo de vida que llevamos allá, que es distinto al de la ciudad. Eso dura un par de semanas más o menos. A ese tiempo le hemos llamado “mini choques”. Nos sentimos inconformes con lo que nos falta y lo que deseamos tener y no tenemos. Gracias a Dios ese tiempo pasa y luego nos estabilizamos.
            Sin embargo, pasados unos meses de estar en el campo misionero, esas incomodidades retornan y muchas veces se plasman en discusiones, impaciencia, inquietud… sucedió un día de esos que era domingo y los domingos nosotros cerramos el cerco del terreno con cadena y candado para que nadie entre y nos dejen en nuestro tiempo con Dios. Los Mastanawas ya saben que ese día es para Dios, también lo hacemos porque otras personas nos buscan para cosas que no son urgentes, en especial los niños que siempre vienen a pedir fruta.
            Mientras estábamos en la casa, comenzaron a gritar desde el cerco, eran vecinos que nos pedían medicinas… Resolvimos el asunto. Luego otras personas vinieron para pedir otras cosas que ahora no recuerdo. Nosotros ya nos estábamos incomodando. Finalmente de un momento a otro vino un amigo mastanawa y se apareció en la puerta de la casa con una gran sonrisa. Le pregunté: ¿Cómo entraste?. Me respondió: Por encima del cerco…
            Para ellos es normal pasar cercos porque saben muy bien subir a los árboles. Ahora, nosotros entendimos que nuestras impaciencias y nuestras turbaciones son señales de que necesitamos un descanso. Muchas veces nos sentimos mal, pensando que somos un mal ejemplo como misioneros por nuestras debilidades, pero con la experiencia que tenemos nos damos cuenta de que somos seres humanos como cualquier otro; por lo tanto también necesitamos de un tiempo de respiro.
                                               Y tú… ¿necesitas un descanso?
 

Viajando por el rio Purús
STOP: ora y actúa
            Hay momentos que de repente se vuelven apremiantes, urgentes, que nos piden tomar una decisión ya, y nos envolvemos en dudas sin saber qué hacer. Recuerdo estas propagandas en la TV. que anuncian productos que tenemos que comprar porque si no la felicidad nos será ajena. Su lema es: ¡compra ya! ¡compra ya! ¡cooompra ya! Como nuestra sociedad está invadida de soluciones rápidas para todo, entonces muchas veces nos vemos influenciados a tomar la decisión ya.
            Recuerdo que, cuando nos encontrábamos en el río Purús, visitando las comunidades mastanawas una por una, llegamos a Katay, una de las principales comunidades que se enorgullecen de ser puramente mastanawas, sin mezcla. Años atrás esta comunidad era una de las más grandes entre todas las comunidades de Purús, incluidas todas las etnias que hay por esos lugares. Cuando encallamos en el puerto de Katay, no había gente para recibirnos, pero de pronto se acercaron unos niños y al preguntarles por sus padres, ellos no respondían, algo estaba mal.
            Conversando con nuestro motorista del bote, él nos dejó a nuestra decisión el entrar o no a la comunidad, Yo no sabía qué hacer. Creo que, en particular con los mastanawas, uno debe tener mucho tino porque ellos son muy rebeldes, les gusta la pelea, el alcohol, los pleitos… En ese tiempo todavía no nos conocían muy bien.
            Bueno, entonces me detuve, hice una oración muy corta: “Espíritu Santo, guíame”. Luego, tomé la decisión de no entrar en la comunidad y pasar a la siguiente donde nos quedamos. En esa misma comunidad nos contaron que en Katay estaban tomando bastante y estaban borrachos.
            Qué sencillo es hacer una pequeña oración en un momento apremiante, pero su implicancia es mucha porque muestra tus dudas, muestra tu dependencia de Dios y muestra que necesitas ser guiado por Él.
¿Qué tanto cuesta hacer una oración corta?
 
 

jueves, 8 de agosto de 2013


BENDICIONES DEL EMBARAZO

            Mi querida esposa ya está llegando a los siete meses de embarazo y lo estamos pasando en Purús con los Mastanawas. Son experiencias nuevas que nos emocionan y bendicen. Por ejemplo en la noche cuando nos vamos a descansar charlamos un poco con Tiago (Santiago es el nombre del bebé) y él nos responde con algunas pataditas, en realidad durante el día está haciendo sentir su presencia en la familia.
            Hay dos bendiciones que hemos recibido de Dios a partir de la presencia de Tiago en nuestras vidas. Una es que antes de saber el sexo del bebé me inclinaba por una mujercita y luego que nos enteramos que era Tiago, le comencé a preguntar a Dios  cuál era su propósito al enviarnos  un varón. Estas semanas en Purús Dios nos respondió y nos dijo: “Les estoy dando la oportunidad de formar a un jefe de familia”. Esta respuesta bastó para motivarnos y posar nuestra confianza en Dios.
            La segunda bendición es que al enterarse las mastanawas del embarazo de Noemí, ellas vienen y su actitud es distinta, se acercan como si fueran nuestros familiares, como si ya habría algo en común. Conversan, ya quieren ponerle su nombre en mastanawa, nos bromean y nos dicen que él hablará más rápido su lengua… están bien cercanos a nosotros y eso nos bendice.
            Muchos nos dijeron que nos quedáramos en Lima o Pucallpa por el embarazo, pero decidimos venir a Purús para estar más cerca a los indígenas mastanawas, porque son  por ellos que dejamos todo atrás, incluso comodidades, y Dios es quien nos guarda.
 
 

MUJERES Y ALGO MÁS

            En el asunto de venderles sandalias ocurrió algo muy interesante que nos sorprendió y tienen como agentes principales a las mujeres mastanawas.

            Muchas personas se acercaron para comprar las sandalias, dentro de los que venían, mas no compraban, estaban los varones, en este caso los padres mastanawas. La mayoría que compraban eran mujeres y si no podían comprar retornaban otro día para adquirirlas. Nos pareció interesante que la mayoría de las mujeres  vela más por las necesidades de sus hijos y esto no solamente con las sandalias, si no también cuando compran sal y jabón. También ocurrió que los pocos padres que compraban lo hacían llevando las más baratas y las madres llevaban las más caras y las más hermosas, ¿Por qué?

            Hubo en especial una mamá que está entre las más pobres y cuando vino a ver las sandalias le gustaron mucho que dijo que iba a retornar otro día. Pasaron los días y retornó con su esposo y llevaron para todos sus hijos. Intrigado yo le pregunté de dónde había sacado dinero, y respondió. “ewe fede yodoa” (mi marido ha trabajado). Esa respuesta para nosotros fue un premio, porque eso es lo que queremos desarrollar en ellos, que desarrollen los potenciales que Dios les dio porque son su creación máxima.
 
 
LAS SANDALIAS QUE DIGNIFICAN 
            Gracias a la Iglesia ACyM de Miraflores-Lima que donó más de 400 sandalias para los Mastanawas del Purús. Como normalmente ocurre, pagar el flete es uno de los inconvenientes, primero porque es caro y segundo porque se hace dificultoso encontrar vuelo. Estas sandalias están siendo una bendición para ellos, pero nuestra intención es no crear dependecia en ellos (más de lo que ya tienen), así que decidimos hacer algo nuevo.
            Pusimos precios a las sandalias desde 1 sol hasta 4 soles. En realidad precios simbólicos que tienen la función de recuperar el flete (esta vez lo pusimos nosotros) y más que todo desarrollar en ellos el esforzarse para conseguir para sus necesidades. Aunque esto es algo harto conocido en la cultura de los mestizos, pero para los Mastanawas no es tanto así, debido a que generalmente todo el apoyo que reciben, desde hace años, son regalos que generó en ellos el no valorar lo que reciben y hemos percibido que en su cosmovisión el mestizo o gringo tiene la obligación de darles lo que ellos piden.
            En un inicio pensamos que se iban a molestar, pero les hablamos que necesitamos recuperar el flete (Pago por exceso de peso) y por eso estamos cobrando. Algunos de ellos nos dijeron que en Puerto Esperanza no hay modelos como los que trajimos y que deseaban comprarlo pero que no tenían dinero. Nosotros íbamos a esperar. Los días siguientes comenzaron a venir principalmente mujeres para comprar y cuando ya no les alcanzaban dijeron: “voy a regresar, sepáramelo”.  Vinieron más y más personas, algunas con su pescadito o yuca para cambiar. Con mi esposa notamos algo distinto que no habíamos visto antes.
            Cada vez que les damos medicina o invitamos algo de comer, o sea cuando les damos algo que ellos nos piden, se retiran sin ningún tipo de agradecimiento, como si no hubieran recibido nada, pero cuando vienen a comprar las sandalias ellos vienen con un rostro de decisión y se retiran como si hubieran logrado algo, con rostros de “yo pude comprarlo”.
            Estamos seguros que no es la solución, ni tampoco estamos descubriendo la pólvora, pero son pasos que ayudan a que ellos mismos se dignifiquen y eso cuenta. Como alguien dijo por allí: “si es para sumar, bienvenido sea”.
 
 

jueves, 1 de agosto de 2013

Nuestro gallo Pinto en Purús

EL LIDERAZGO DEL GALLO PINTO

            Aunque ya nos robaron varias veces nuestras gallinas, nosotros seguimos perseverando en la crianza de estos animalitos que son bien simpáticos. Nuestra finalidad es tener huevos para comer y también comer un estofado, un caldito… etc. En Purús esto es un privilegio. Lo interesante de esto es que tenemos un gallo que Noemí lo bautizó como “Gallo Pinto”. Aunque les resulte no creíble, el gallo hace caso a su nombre.

            Cada vez que echo una miradita por la ventana de la casa, allí está Pinto bien vigoroso, colorido, líder, altanero… todo un rey (de gallinas). Llegó a tener 3 gallinas, una la robaron y quedaron dos. Las dos empollaron y tienen en total 15 nuevos integrantes en la familia.

            Nuestro Gallo Pinto se comporta como todo un buen padre y líder. Cada vez que encuentra algún alimento llama a las gallinas y a los pollitos, mientras ellos comen, el Gallo Pinto levanta la cabeza y se mantiene atento. Luego, toma el liderazgo y los lleva por otros lugares para buscar alimento, buscar sombra, tierra seca, agua… en fin él sabe donde encontrar todo lo que su familia necesita. Pero los peligros siempre asechan para la familia ovípara. Merodeando están los camaleones, el halcón, el águila, el buho y el gallinazo que siempre quieren comense su alimento o a los pollitos más pequeños.

            Cierto día toda la familia estaba comiendo y de pronto vino en vuelo razante un gallinazo, dos gallinazos y más, pero de inmediato Pinto se les cuadró y defendió a su familia, saltó y valientemente se enfrentó a todos los gallinazos. No había visto esto antes, pero Pinto defendió a su familia de los gallinazos que se fueron vencidos. ¡Qué ejemplo de Padre!

            Creo que viendo el ejemplo del Gallo Pinto muchos padres debemos de aprender de cómo ser mejores líderes y mejores padres ¿o no?
Tumbo a lado de un limón y una papaya.

EL TUMBO GIGANTE

            Un día unos vecinos indígenas nos regalaron un fruto muy grande y nos dijeron que era “Tumbo”. Los tumbos que nosotros conocíamos eran apenas  la mitad de la palma de la mano, pero este que nos habían traido era dos veces más grande que la palma de la mano. Realmente sorprendente, nunca vimos un tumbo tan grande. Nos vino a la mente los frutos de la tierra prometida.

            Mi querida esposa como siempre juntando semillitas de todo lo que tenga semilla, no desaprovechó la oportunidad y sacó las semillas del tumbo gigante, las plantó junto a nuestro tanque de agua y poco a poco comenzaron a germinar. En realidad aquí en Purús botas pepa de mango y a las semanas ya está creciendo la plantita, lo mismo con la guaba,  y otros frutos.

            Nuestra plantita de tumbo rápidamente va creciendo y sus ramas son bien largas que ya están trepando la estructura del tanque de agua. Esta última vez que entramos a Purús, después de estar en Lima por el congreso misionero, nos dimos cuenta que había cantidad de ramas, desordenadas y tiradas por los suelos. Entonces, una tarde comenzamos a ordenarlo y vimos que por las ramas sale unos ganchitos que hace que la rama se sujete pero bien fuerte, aunque las ramas son bien delgadas, se sujetan de lo que encuentren. Nos resulta sorprendente que esas ramitas sostengan a tremendo fruto, el tumbo. Que hermosa que es la naturaleza que ya tenemos el primer tumbo y está bien sostenido por las ramas.

            Pensaba en nuestra relación con Dios. Nosotros somos como las ramas débiles, pero si nos sostenemos con gran fuerza en Dios, nuestros buenos frutos serán inevitables.
Ronsoco(foto bajada de internet)
LEISHMANIASIS II
            Tiempo atrás publicamos una historia sobre un amigo nuestro en Purús que padecía de leishmaniasis y ahora… continuaremos la historia.
Resulta que nuestro amigo que nos ayudaba como motorista el primer año de misioneros, no quiso hacer el tratamiento para sanarse. Ese tratamiento consta de 20 ampollas aprox. y son todos los días. Creo que eso lo asustó y no se apareció por buen tiempo.
            Después de algún tiempo lo vimos y le preguntamos sobre sus heridas  de UTA y nos dijo que se estaba curando con “hueso molido de Ronsoco”. Mi sorpresa fue tan grande que pensé que se iba a infectar más, pero vi las heridas y estaban comenzando a desaparecer, incrédulo yo, pensé que seguía otro tratamiento paralelo, pero no era así, de todas formas decidí hacerle seguimiento, la realidad es que las heridas estaban desapareciendo con hueso molido de ronsoco. Por estos días lo vi nuevamente y ya está sano totalmente, ¡Increíble!
            Me pregunto: ¿De dónde salió este tipo de curación? Muy complicado dar una respuesta, pero como esta hay más curaciones propias de zonas apartadas.  Hemos experimentado que el jugo de un fruto llamado kashou sana la gastritis, las hojas de un fruto cura los cálculos renales, otras hojas incluso puede salvar a la persona picada por una vibora venenosa y… la lista continua.

 

jueves, 16 de mayo de 2013



REGALOS DE NAVIDAD EN MARZO

                                  La iglesia Alianza de San Miguel mandó regalos para todos los niños mastanawas y por diferentes motivos llegaron a Purús en el mes de marzo y comenzamos a entregarlos en el mismo mes. Recorrimos la mayoría de las comunidades entregando los regalos y aprovechando en llevar medicinas para los enfermos.
                                    Fueron viajes en lluvia, sol fuerte y pedí el apoyo de algunos mastanawas. Lo interesante de esto fue un cambio de actitud de los mastanawas. De desinteresados pasaron a ser más atentos con nosotros y no solo para el momento de los regalos, sino que aún se mantienen así. Mi querida esposa me dice que “probablemente están así porque se les regaló algo que ellos no pidieron”. Lo que pasa es que cuando alguien nos pide algo fuera de lo que es medicinas o ayuda para niños o ancianos, no le damos así nomás. Entonces, esto genera rechazo de su parte hacia nosotros. Pero ahora no nos pidieron regalos para sus hijos y se los dimos, como resultado tenemos a los mastanawas más atentos, cordiales y con deseos de ayudarnos.
                                Expresiones por demás alegres son las que ellos mostraron, también frases como:
              - “Hermano, nunca hemos recibido regalos”,

             - “¡Ni los mestizos tienen estos regalos!”,

             - “Voy a guardar para que no me roben”,

             - “ya tengo mi primer calzoncillo”,

             - “Ahora mi hermanito me va a quitar”,

              - “Creo que nunca más me regalarán así”...
                           Cuántas otras frases más que mostraban algo que nunca antes vivieron, sus rostros de alegría, sorpresa y en algunos casos no sabían qué decir. En fin… Gracias a todos los hermanos que ofrendaron 150 regalos para todos los niños mastanawas.